la ciudad y los días

Carlos Colón

La 'zoidización' del PP

EL PP debería zoidizarse, es decir, empaparse de las buenas maneras democráticas, racionalidad, realismo y moderación demostradas por Juan Ignacio Zoido. También podría decirse que debería sorayizarse, aristeguizarse o sanchezcamachizarse en alusión a Sáenz de Santamaría, De Arístegui y Sánchez Camacho. Porque con el PSOE en descomposición, el Gobierno cataléptico, el presidente más zombi que el cuerpo de baile del Thriller de Jackson, IU con las costuras reventadas, los nacionalismos sacando tajada de la debilidad del Gobierno ("nunca nos han dado tanto por tan poco"), los batasuneros en las instituciones, casi cinco millones de parados y la crisis que no cesa, lo que faltaba es que la oposición popular siguiera empeñada en ser la loca de la casa. ¿No le ha bastado su aplastante triunfo del 22-M para centrarse? ¿Es necesario que sigan jugando a poli bueno y poli malo, con Rajoy panfileando mientras otros -como Gil Lázaro- se dedican al astracán, el disparate, el esperpento y otras tremebundas puestas en escena?

Valga como muestra el botón de la intervención parlamentaria de Ignacio Gil Lázaro el pasado miércoles. Uniendo el caso Faisán y Bildu, el portavoz adjunto del PP le espetó a Rubalcaba: "Usted creyó que su poder le hacía impune y ha caído. Del chivatazo al bilduazo existe una misma secuencia manejada por usted pisoteando la ley en función de sus intereses políticos, dificultando la acción de la Justicia y engañando a la opinión pública y al Parlamento… No va a conseguir eludir las consecuencias… El Faisán no le va a salir gratis, tiene una deuda con el Estado de derecho, con las víctimas, con la Policía y con los ciudadanos, que se la van a hacer pagar en las urnas y tal vez un día también un tribunal".

Esto no es propio de un partido serio que aspira a gobernar España. Incluso que sería bueno que lo hiciera, dado el nivel de incompetencia demostrado por el PSOE en la gestión de la crisis. Para decir cosas tan graves -prácticamente acusar de alta traición al vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior- hacen falta pruebas, no sospechas. Es significativo que Gil Lázaro aluda a un seguro castigo primero en las urnas y un posible castigo segundo ante los tribunales. ¿Cómo van a castigar los ciudadanos a quien no ha sido juzgado por los tribunales? Fácil: a partir de sospechas e indicios hinchados hasta convertirse en difamaciones. Para decir en sede parlamentaria lo que dijo Gil Lázaro hay que tener algo más que indicios. Sería exigible al PP, en los dificilísimos momentos que vivimos, más responsabilidad y seriedad.

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