El PSOE debe facilitar los presupuestos

Los presupuestos están bloqueados por un chantaje nacionalista que no debe ser tolerado por los partidos de ámbito estatal

Anadie se le escapa que los últimos años no están siendo los mejores para la democracia española. Tras una devastadora crisis económica, que ha dejado heridas sociales difíciles de curar, hemos asistido a momentos políticamente muy complicados. Primero se tuvieron que sortear importantes contratiempos para que el Parlamento eligiese a un presidente del Gobierno, lo que nos llevó a dos elecciones generales en apenas un año, con toda su carga de tensiones y pérdida de tiempo que supuso en unos momentos en los que había que tomar decisiones graves y trascendentales. Después sufrimos el órdago soberanista catalán, que ha llevado al Estado español a una crisis institucional sin precedentes que, aunque encauzada, aún perdura.

España, además, está atravesando esta borrasca con un Gobierno en minoría parlamentaria, lo que reduce considerablemente su capacidad de acción. Hasta el momento, el Ejecutivo está sacando adelante la legislatura gracias al apoyo siempre vacilante de Ciudadanos y otros partidos menores, como Coalición Canaria, o del PSOE en cuestiones muy puntuales, aunque sumamente trascendentales, como fue la aplicación del artículo 155 para poder parar el golpe institucional dado por los independentistas catalanes.

Sin embargo, la estabilidad del Gobierno (y, por tanto, la continuidad de la legislatura) tiene un talón de Aquiles: la aprobación de los presupuestos de 2018. Tras la negociación de un Cupo vasco sumamente beneficioso para Euskadi, el PNV se había comprometido a no bloquear las cuentas de este ejercicio. Sin embargo, sorpresivamente, los nacionalistas vascos, en un gesto de solidaridad con sus homólogos catalanes, han dado marcha atrás alegando que no negociarán los presupuestos hasta que se levante el artículo 155. En resumen, el buen funcionamiento de España está bloqueado por un chantaje nacionalista que no debe ser tolerado por los partidos de ámbito estatal. Por tanto, debido a la gravedad de la situación, el PSOE debe facilitar los presupuestos de 2018, aunque sea con la abstención. Pese a no ser fácil -ya que en la genética de un partido está el entorpecer en lo posible la acción de su adversario-, los socialistas deben ser conscientes de que lo que nos jugamos ahora es mucho e importante. La herida catalana sigue sangrando y la recuperación económica puede frenarse. Con este panorama, necesitamos un Gobierno fuerte y respaldado por el Parlamento. El PSOE tiene una buena oportunidad para demostrar que sigue siendo un partido de Estado que sabe estar a la altura de las circunstancias.

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