Respaldo de la UE a España y a la Constitución

Los independentistas han perdido la batalla internacional. Ayer quedó muy claro con las declaraciones de Merkel y Macron

Aunque no estaba en la agenda del día, la cuestión catalana estuvo ayer presente en la reunión de jefes de Estado y presidentes del Gobierno de la Unión Europea. No podía ser de otra forma, ya que el procés se ha convertido en una auténtica y nueva amenaza para la unidad, la prosperidad y la estabilidad de la UE, que no para de encadenar crisis desde que hace nueve años se declarase la denominada crisis económica. Pese a los esfuerzos por internacionalizar el conflicto, uno de los mayores afanes de los independentistas en el que se han enterrado millones de euros de dinero público, el procés apenas ha conseguido algún tímido apoyo de figuras políticas de segundo orden en algún pequeño país o de algunos profesionales del negocio de la paz y la cooperación. No han escatimado medios ni mentiras, como la manipulación de los datos y algunas imágenes de las cargas policiales del 1-O, y aun así nadie les ha comprado una mercancía que todo el mundo sabe está contaminada por el nacionalismo más rancio y xenófobo. Ni siquiera Putin, que ha puesto al servicio del independentismo catalán su poderoso aparato de intoxicación informativa, se ha atrevido a reclamar la independencia de forma abierta.

Definitivamente, los independentistas han perdido la batalla internacional. Ayer quedó muy claro cuando los dos dignatarios de Alemania y Francia, Angela Merkel y Emmanuel Macron, respectivamente, hicieron sendas declaraciones de apoyo a la unidad de España y a la Constitución. No fue un día cualquiera, sino la misma jornada en la que el Gobierno de España había anunciado que, tras los infructuosos requerimientos a la Generalitat para que volviese a la legalidad, iba a poner en marcha el artículo 155 y, por lo tanto, la intervención del autogobierno catalán. La situación de aislamiento de Puigdemont y su Govern es evidente.

El error de cálculo de los independentistas ha sido garrafal. Si por algo se identifica la UE es por su aversión a los nacionalismos -de hecho nació para evitarlos- y por su escrupuloso respeto al Estado de Derecho. Los soberanistas han dado pruebas suficiente de que están muy lejos del verdadero espíritu de la Unión, porque han avivado el viejo rencor identitario en su comunidad y se han saltado la ley sin contemplaciones. No basta con un barniz de modernidad y cuatro vídeos en las redes sociales. Los países europeos tienen medios suficientes para evaluar la verdadera situación de Cataluña sin necesidad de las manipulaciones nacionalistas. Ayer dieron buena cuenta de ello.

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