Un paso decisivo para la ampliación del Metro

La necesidad de la ampliación del Metro es acuciante y nadie comprendería que, una vez más, se quedase en simple amago

El Ayuntamiento, la Junta de Andalucía y el Gobierno de España dieron ayer un paso decisivo para acometer, al fin, la construcción de la línea 3 del Metro de Sevilla. Tras ocho años de dimes y diretes políticos en los que la cuestión del transporte metropolitano ha sido utilizada por todos los partidos como un arma arrojadiza contra el adversario, los sevillanos pudimos ver a los responsables de las tres administraciones reunidos en torno a una mesa para hablar, esta vez sí, sobre la puesta en marcha de la línea que conectará Pino Montano con el Prado (el trecho Prado-Bermejales tendrá que esperar). Esta vez no ha sido simple retórica y ya se ha acordado la creación de una comisión técnica con representantes de Ayuntamiento, Junta y Gobierno para que evalúe el proyecto y estudie las posibilidades de financiación. El paso dado es importante, porque ya no se trata de políticos vertiendo opiniones o dando titulares, sino de técnicos estudiando las diferentes fórmulas de ingeniería y financiación que harán que el sector norte de la ciudad, habitado en su mayoría por clases medias trabajadoras, se conecte al nodo de transportes del Prado.

La necesidad de la ampliación del Metro es acuciante y nadie comprendería que, una vez más, se quedase en simple amago. Es insostenible que el área metropolitana de Sevilla, con un millón y medio de habitantes, muchos de los cuales se desplazan diariamente a la capital a trabajar, no tenga un Metro que dote de agilidad a sus desplazamientos internos y que reduzca un tráfico rodado cada vez más congestionado e insostenible ambientalmente. La prueba clara es que la única línea puesta en marcha, la 1, ha sido un completo éxito, con 120 millones de usuarios desde que se inauguró en 2009. Según el cálculo del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, con la construcción de la línea 3, el 45% de los ciudadanos del área metropolitana podrán tener acceso al Metro.

El logro de la reunión celebrada ayer se puede apuntar en el haber de Juan Espadas, un alcalde que ha demostrado su capacidad de negociar con las distintas administraciones, independientemente de su color político. También hay que destacar la capacidad del Ministerio y la Consejería de Fomento que han sido capaces de superar unas diferencias que hace apenas unos días parecían insalvables. El Metro no puede seguir siendo una excusa para la trifulca política. Ya llevamos demasiado retraso desde que, en 2002, se aprobaron las cuatro líneas que, se supone, lo conformarán en un futuro. El paso dado ayer debe ser sólo el inicio de una larga colaboración entre las administraciones.

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