Trump se ve como un "genio" ante las dudas sobre su estabilidad mental

  • El presidente estadounidense responde a las críticas vertidas en un libro que asegura que sus asesores lo ven "como un niño"

Uno de los ejemplares del libro sobre Donald Trump en una tienda en Georgia. Uno de los ejemplares del libro sobre Donald Trump en una tienda en Georgia.

Uno de los ejemplares del libro sobre Donald Trump en una tienda en Georgia. / ERIK S. LESSER / efe

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se definió ayer como "un genio muy estable" en un intento de zanjar las especulaciones sobre su capacidad y estabilidad mental que han circulado por Washington a raíz de la publicación de un libro sobre su Presidencia. "Realmente, a lo largo de mi vida, mis dos grandes activos han sido la estabilidad mental y ser, como, realmente listo (sic)", aseguró Trump en la red social Twitter.

Trump mostraba así su indignación por los rumores que ha despertado la publicación, el pasado viernes, del libro Fire and Fury, cuyo autor, Michael Wolff, asegura que los funcionarios de la Casa Blanca cuestionan las dotes del mandatario para gobernar. Según Wolff, "el cien por cien" de los asesores del presidente "le ven como un niño" y le llaman "idiota", y su antiguo estratega jefe, Steve Bannon, cree que el mandatario ha "perdido" la cabeza.

El presidente dio más razones a quienes le acusan de padecer un trastorno narcisista después de que el martes se jactara en Twitter de que, igual que el líder norcoreano Kim Jong-un, él también tiene acceso a un "botón nuclear", pero que el suyo es "mucho más grande y más poderoso". Esa amenaza de un ataque nuclear, sumada a las revelaciones del libro y la reunión en el Congreso, reavivó las especulaciones sobre la posibilidad de que Trump pudiera ser apartado del poder mediante la activación de la 25ª enmienda de la Constitución estadounidense.

Ese artículo, aprobado en 1967, establece la posibilidad de apartar al presidente del poder si se le considera "incapaz de ocuparse de los deberes del cargo". No obstante, los expertos consultados por Efe coinciden en que es "altamente improbable" que esa enmienda pueda aplicarse.

"La enmienda no se diseñó para afrontar el temperamento y la salud mental, sino la incapacitación, como en el caso de que el presidente sufriera un derrame cerebral o alguna discapacidad grave que le impidiera hacer su trabajo", explicó un historiador y politólogo en la Universidad de George Washington de la capital, Matthew Dallek. Su aplicación "requeriría que muchos miembros del gabinete y su propio vicepresidente declararan que es incapaz, y si Trump desafiara ese análisis, dos tercios del Congreso" tendrían que votar en su contra para poder expulsarle del cargo, apuntó Dallek.

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