Alerta por el alto riesgo a los cinco años del gran fuego de Berrocal

  • Vecinos de la sierra de Huelva limpian el monte para evitar una nueva tragedia ambiental

Berrocal, en la provincia de Huelva, fue la zona cero del incendio más grave que ha tenido lugar en España en 21 años. Cinco años después del grave siniestro la situación "no ha mejorado". Así lo afirma Carmelo Romero, trabajador de la empresa de trabajos forestales del pueblo. "El monte está tan mal cuidado que puede volver a salir ardiendo de un momento a otro y la gente está muy agobiada porque ve que se puede repetir la misma situación que en 2004", asegura.

No es la primera vez que los vecinos denuncian la situación de riesgo que padecen, sobre todo, en los meses de mayor calor. Al parecer, los trabajos de limpieza y regeneración no se están llevando tampoco a cabo "como deberían", y son los propios berrocaleños los encargados de limpiar el bosque. Ecologistas en Acción de Huelva denunció el pasado mes de mayo los aterrazamientos con maquinaria pesada y la correspondiente destrucción de masas forestales nobles en la zona.

Este incendio, que durante la última semana de julio de 2004 arrasó más de 26.000 hectáreas de arboleda y matorral en las provincias de Sevilla y Huelva, calcinó casi al completo el término municipal de Berrocal. Las llamas se extendieron por otros 12 municipios onubenses y sevillanos y los vecinos de Berrocal y El Madroño, las zonas más afectadas, tuvieron que ser desalojados durante dos días.

El fuego acabó con la vida de un matrimonio de más de 60 años que quedó atrapado en su furgoneta y que fue alcanzado por las llamas. Hubo un detenido, vecino de la zona, que fue acusado de provocar el incendio. Durante los tres días que duró el incendio, causó daños por valor de 306.460.146 euros.

Los trabajos de recuperación de la zona costaron 17,6 millones de euros y consistieron en la construcción de 50.000 diques para evitar la erosión del suelo por el arrastre de las lluvias, así como la extracción de 60.000 metros cúbicos de pinos y eucaliptos quemados.

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