Marchena

La Audiencia condena a 13 años al hombre que mató a su esposa de una puñalada por celos

  • Sentencia también al acusado  a indemnizar con 175.000 euros a cada uno de los dos hijos de la fallecida, y con otros 60.000 euros a los padres.

Un cámara graba la puerta del domicilio donde se produjo el crimen, en noviembre de 2015 en Marchena. Un cámara graba la puerta del domicilio donde se produjo el crimen, en noviembre de 2015 en Marchena.

Un cámara graba la puerta del domicilio donde se produjo el crimen, en noviembre de 2015 en Marchena. / EFE

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La Audiencia de Sevilla ha condenado a 13 años de prisión a José María Moreno Cascajosa por el homicidio de su esposa, Eva Perea, de 42 años, a la que asestó una puñalada en el corazón después de conocer que la víctima, de la que se encontraba en trámites de separación, había iniciado una nueva relación sentimental.

La sentencia, que se produce tras el veredicto de culpabilidaddel jurado popularque enjuició el caso, condena al acusado además a indemnizar con 175.000 euros a cada uno de los dos hijos de la fallecida, y con otros 60.000 euros a los padres.

El fallo recoge como hechos probados, siguiendo el veredicto de culpabilidad dictado por unanimidad de los nueve miembros del jurado, que sobre las 14:30 horas del 14 de noviembre de 2015 el acusado inició en su vivienda de Marchena una discusión con su esposa, en el transcurso de la cual cogió un cuchillo con el que asestó una puñalada a Eva.

Según el fallo, el acusado mató “intencionadamente” a su esposa y sabía que la puñalada que le propinó en el pecho podría provocarle la muerte. Para declarar la culpabilidad del acusado, los miembros del jurado tuvieron en cuenta la propia declaración del acusado en el juicio, en la que confesó la autoría del crimen, y la declaración de los testigos y de los agentes que investigaron el caso, que reconocieron que José María pronunció frases del tenor siguiente: “¡Ya lo he hecho!”, “¡ven a ver lo que he hecho!” o “¡le he dado una puñalada!”.

Tras el veredicto, tanto la Fiscalía, como la acusación particular que ejercen los familiares de la víctima y la Junta de Andalucía, así como la propia defensa, solicitaron que se le impusiera una condena de 13 años de cárcel.

El acusado, José María Moreno, ejerció su derecho a última palabra en el juicio, en el que pidió perdón por su crimen a sus hijos -que tienen 12 y 19 años- a sus suegros, a sus cuñados, y a sus propios hermanos, porque lo están "pasando muy mal", afirmó.

El reo se enfrentaba inicialmente a una petición de condena de 20 años por parte de la Junta de Andalucía, que ejerce la acusación particular en nombre de la Administración autonómica y que le imputaba un delito de asesinato. La defensa solicitaba en principio una condena de cinco años de prisión.

En su declaración, el procesado admitió que acabó con la vida de su mujer y mostró su "arrepentimiento" por el crimen. El acusado explicó que se casaron en 1996, pero dos meses antes de que que ocurrieran los hechos de autos se habían separado y la víctima decidió marcharse a vivir con sus padres.

José María reconoció que su mujer seguía acudiendo a diario a su casa para hacerle la comida tanto a él como a los dos hijos que tienen en común. Sobre el día del crimen, el acusado relató que su mujer llegó a casa para hacerle la comida y, en un momento dado, comenzaron a "discutir" porque él quería "que le explicara por qué se había llegado a esa situación", de manera que, estando en la cocina, el imputado le pegó "tortazos en la cabeza con la mano abierta".

"Era la primera vez que le agredía", aseguró el imputado, que añadió que, a continuación, cogió un cuchillo de cocina y se lo clavó en el pecho a la víctima, que "se intentó defender con las manos". "Se lo clavé una vez y luego, cuando vi lo que había hecho, me lo clavé yo", confesó.

Una de las testigos oyó incluso desde su azotea cómo la víctima gritó: “Moreno, no… Moreno, no” y vio cómo el acusado salía a continuación del domicilio con la camiseta y las manos llenas de sangre. Una de las enfermeras que trasladó a la víctima explicó que ésta le relató cómo su marido la había apuñalado.

El acusado alegó que "no estaba en su juicio" y añadió que, "en ese momento, quería matarla", añadiendo que, una vez consumada la agresión, fue a buscar a sus vecinos para confesarles el crimen con frases como "la he matado, ven mira lo que he hecho" o "la he apuñalado porque me ha engañado y si no es para mi no es para nadie". También afirmó que "tenía la cabeza que le iba a explotar" y visiblemente emocionado aclaró que "por supuesto" está arrepentido de lo ocurrido, añadiendo que antes de ocurrir el crimen "no le había pegado nunca".

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