alcalá de guadaíra

La Audiencia juzga a un funcionario de prisiones por abusar de 5 reclusas

  • El acusado exhibía a las internas vídeos pornográficos y les hacía comentarios sexuales, llegando a tocar y besar a una

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La Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla juzga hoy a un funcionario de la prisión de mujeres de Alcalá de Guadaíra que se enfrenta a una condena de siete años y medio de prisión por trato degradante y abusos a cinco internas, a una de las cuales le tocó los glúteos y le dio un beso mientras que a otras le hizo comentarios de índole sexual. La Fiscalía aprecia además de estos abusos otros comportamientos como el de "regalar presentes a las internas, cartearse con ellas, permitir ser depilado y/o masajeado por las internas o desobedecer las órdenes/instrucciones de la dirección del centro".

El Ministerio Público atribuye al funcionario de prisiones Luis F. A. G., que fue suspendido provisionalmente de sus funciones desde el 19 de noviembre de 2014, cinco delitos contra la integridad moral, un delito de actividades prohibidas a funcionarios y un delito de abuso sexual, y reclama además de la pena de prisión otros 18 años y medio de inhabilitación especial para cargo o empleo público, el pago de una multa de 7.200 euros y que indemnice con 6.500 euros en total a las cinco reclusas. La Fiscalía considera además como responsable civil de lo sucedido a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, por lo que pide que la indemnización la sufraguen el acusado y este organismo.

Los hechos denunciados tuvieron lugar en la prisión de Alcalá de Guadaíra desde el 11 de octubre de 2012, cuando el funcionario fue destinado a este centro penitenciario de mujeres, hasta julio de 2014, cuando se dio de baja por motivos de salud. La Fiscalía señala que en las navidades de 2013, el acusado, "con la finalidad de afectar la decencia" de una de las internas, aprovechó que la misma se hallaba sentada con pantalones vaqueros que dejaban entrever el final de la espalda y el inicio de sus nalgas, para introducirle una de las llaves de las celdas que llevaba, lo que provocó un "lógico malestar" en la mujer. A esta misma presa, entre abril y mayo de 2014, cuando pasó junto a la garita de acceso al rastrillo, el funcionario se levantó de su asiento, se cogió sus genitales "haciendo ademán de colocarlos sobre una mesa", precisa la Fiscalía.

A otra interna la abordó en junio de 2014, exhibiéndole vídeos pornográficos que llevaba en su teléfono móvil y en dos ocasiones se dirigió a ella haciéndole alusiones a su condición sexual. El Ministerio Público señala que a otra interna también le exhibió en alguna ocasión vídeos pornográficos y el 6 de diciembre de 2013 se introdujo hasta en dos ocasiones mientras la mujer se encontraba duchándose y la segunda vez le dijo: "He visto tetas mejores que las tuyas".

A una cuarta presa le dijo, entre los meses de enero y marzo de 2014, que estaría dispuesto a "dejarse hacer una felación por ella" y le interceptó una carta a la reclusa en la que aparecían dibujos eróticos, diciéndole a continuación: "podemos hacerlo". Dice el fiscal que acto seguido el funcionario salió corriendo hasta la capilla del centro penitenciario, siendo seguido por la reclusa, que quería recuperar su carta. Una vez en la capilla, el acusado la cogió de la barbilla y le dio un beso.

A la última reclusa la abordó en verano de 2014, antes de darse de baja, y se metió en la ducha afirmando al verla desnuda: "¡Qué culo más bonito tienes!".

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