Condenado a 24 años por asesinar a su pareja con ensañamiento

  • El acusado, que había sido condenado por maltrato, asestó 21 puñaladas a su mujer con ánimo "perverso e inhumano"

La Audiencia de Sevilla ha condenado a 24 años y medio de cárcel a un hombre de 30 años por el asesinato de su compañera sentimental, una joven de 18 años y madre de tres hijos, a la que asestó 21 puñaladas mientras dormía. La sentencia, que se produce tras el veredicto de culpabilidad emitido por unanimidad por el jurado popular que enjuició el caso, ha condenado al acusado por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, dado que actuó con "ánimo perverso e inhumano de aumentar el dolor de la víctima" con las numerosas puñaladas que le asestó en la madrugada del 28 de noviembre de 2004 en la vivienda donde residían, en la barriada de El Tinte de Utrera.

La sentencia recuerda que el acusado, Andrés R. R., sometió a su compañera, A. G. B., a "continuas agresiones, insultos y amenazas" desde que iniciaron su convivencia, en el año 2000, lo que motivó incluso una condena firme de un año de cárcel en relación con una agresión ocurrida en noviembre de 2003. Cuando el individuo salió de prisión, la joven le "perdonó" y reanudaron la relación, pero en los días sucesivos continuó insultándola, agrediéndola y amenazándola de muerte, relata la sentencia. Como continuación de estos episodios de violencia, en la madrugada del 28 de noviembre de 2004, Andrés R. R. cogió un cuchillo de 35 centímetros de longitud y propinó hasta 21 puñaladas a la víctima, sobre la que se abalanzó de "improviso" cuando estaba tumbada en el colchón del dormitorio boca arriba, se sentó en su vientre y le asestó las puñaladas". Dice la resolución que el individuo cogió el cuchillo con una mano, mientras que con la otra "le impedía que chillara, intentando taparle la boca y aniquilando cualquier capacidad de reacción ante la imprevisible acción del acusado". De esta forma, el juez concluye, como hizo en su día el jurado, que el hombre causó males innecesarios a la víctima y un aumento de su sufrimiento.

El veredicto razonó que existió alevosía y ensañamiento en el crimen, por la sorpresa del ataque que hizo que la víctima no tuviera ninguna posibilidad de defensa y por el ánimo que guió su ataque.

La Audiencia ha condenado al acusado a 23 años de cárcel por el delito de asesinato y a otro año y medio de prisión por el maltrato, una pena ésta en la que el juez ha valorado "el nulo efecto en el rechazo del delito que tuvo la condena anterior por la que estuvo privado de libertad y el peligro que se evidencia en una persona que después de salir en libertad vuelve a maltratar a su mujer, sin ningún tipo de reparo".

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