El Consistorio crea una tasa para controlar las antenas y los repetidores

  • El gobierno confía en que el parque de telecomunicaciones propuesto a la Junta fuerce la ordenación de las instalaciones

El Ayuntamiento de Valencina sigue probando medidas para intentar controlar de alguna forma las antenas que proliferan en el municipio, tanto de telefonía móvil como de emisoras de televisión y radio, por su situación estratégica de escarpe sobre todo el valle de Guadalquivir. El último intento ha sido una ordenanza, que regula una tasa por la instalación y funcionamiento de servicios de este tipo, y que el gobierno local socialista ha copiado de un modelo recomendado por la Federación Española de Municipios y Provincias (Femp). Estos días se encuentra en exposición pública.

Pero, según explica el concejal de Urbanismo e Infraestructuras de Telecomunicaciones, Antonio Miguel Marín, más que un afán recaudatorio o de legalizar dando carta blanca a las instalaciones que paguen, el espíritu es tener "controladas estas infraestructuras" y saber exactamente sus características. Una vez que entre en vigor, los gestores estarán obligados a declarar de qué elementos está compuesta una torre, quién es su dueño, qué emisoras alberga y en qué frecuencia emiten, así como a aportar licencia de obras y de actividad, con la amenaza de que si no lo hacen pueden ser objeto de sanciones y denuncias. El Ayuntamiento ya está remitiendo cartas en este sentido a los operadores afectados, a pesar de que una de las consultoras que trabaja para ellas ya ha recurrido la norma.

Según un censo reciente, en Valencina se alzan 25 antenas. La mayoría son de telefonía móvil. Muchas, según Marín, se han instalado en fines de semana o festivos sin pedir ningún tipo de permiso, aunque gracias al asesoramiento de los potentes gabinetes jurídicos con los que trabajan, el proceso para obligarlas a desmontar se dilata hasta la exasperación. En los últimos seis meses han aparecido dos nuevas antenas de esta forma.

Además, están las tres grandes torres de Axion, Retevisión y Telefónica que prestan servicio a otras empresas, desde emisoras de radio y televisión, hasta servicios de emergencia, con potencias mucho mayores y de las que el Consistorio tampoco tiene mucha información. En todos los casos están a poco más de 50 metros de los núcleos de viviendas. Recientemente, las mediciones de una consultora a la que contrató el Ayuntamiento determinaron que las emisiones electromagnéticas están dentro de los límites legales. El gobierno local está en conversaciones con la Dirección General de Telecomunicaciones de la Junta para realizar un nuevo estudio.

El intento de Valencina por controlar estas antenas se remonta casi una década atrás en el tiempo. Los disintos gobiernos locales también han intentado reubicarlas en una única instalación -se llegó a hablar de un pirulí emblemático- o en un parque específico que, por el momento, no se ha concretado. El último paso dado por el Consistorio ha sido presentar una alegación al Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana del Área de Sevilla (Potaus), que ordenará las grandes infraestructuras y equipamientos del Aljarafe, para que sea la Junta la que impulse y fuerce definitivamente a las empresas a este proceso.

La idea es crear un gran parque de telecomunicaciones en Valencina, que no sólo albergue las antenas y repetidores, sino centros de formación e interpretación, que generen una actividad y valor añadido en el municipio, no sólo impacto visual y resquemor entre los vecinos.

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