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Multas de hasta 3.000 euros por destrozar mobiliario o hacer pintadas

  • El Pleno aprueba hoy una ordenanza contra el aumento de los actos vandálicos

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El aumento de los actos vandálicos preocupa en Alcalá de Guadaíra, donde, según admite el Ayuntamiento, ha aumentado sobre todo la aparición de pintadas, no ya de graffiteros, sino las firmas con las que las tribus urbanas marcan su territorio. A raíz de las quejas de vecinos y comerciantes se puso en marcha hace un mes un servicio especial de la Policía Local para identificar a los autores, que se saldó con nueve detenidos, algunos menores, que han pasado a disposición judicial. Pero no será la única medida, porque hoy se debatirá y aprobará en el Pleno una ordenanza en la que, al margen de las consecuencias penales de las acciones graves, se sancionarán con hasta 3.000 euros los comportamientos incívicos.

Según la portavoz del gobierno socialista, Laura Ballesteros, la denominada Ordenanza sobre la protección de la convivencia ciudadana y de prevención del vandalismo es muy similar a la que esta semana ha entrado en vigor en la ciudad de Sevilla. En ella se fijarán sanciones que van desde 300 euros, las leves hasta los 3.000, para las muy graves o cuando el infractor sea reincidente,pasando por los 1.500 de las graves. En el primer grupo, se incluirán acciones como tirar petardos cuando se perturbe al vecindario, depositar la basura en el contenedor fuera de los horarios establecidos o no recoger las heces de mascotas, mientras que entre las muy graves se catalogarán destrozos en el mobiliario o pintadas. También se regularán y sancionarán acciones como arrojar desechos al suelo, el reparto de publicidad o la pegada de carteles fuera de los lugares fijados u orinar en la calle.

Aunque el documento elaborado por el área de Ciudadanía y Participación que dirige Francisco García deberá estar 30 días en exposición para alegaciones y votarse otra vez el Pleno, el gobierno confía en que pueda entrar en vigor a principios de año. "Queremos darle mucha difusión", apuntó Ballesteros, quien subrayó que busca el efecto disuasorio, dado que muchos de estos comportamientos son hábitos asumidos por personas que no reparan en las molestias. Aunque no será unas simple advertencia. "Le haremos un seguimiento, porque si no se aplica no servirá de nada", añadió.

García hizo hincapié en que el vandalismo "se está convirtiendo en un fenómeno que trasciende el ámbito de la administración municipal", aunque el Ayuntamiento no puede permanecer ajeno a estas acciones. La nueva ordenanza "no pretende ser la solución a la compleja problemática que suponen tales comportamientos, pero sí es una respuesta a la preocupación ciudadana ante el fenómeno", apostilló.

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