Ocaña, pinceladas de Cantillana

  • La localidad presenta con una exposición el futuro museo permanente del mítico artista de la movida

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“Me gusta mucho ser de pueblo, y ser de este pueblo, donde unos me quieren y otros me critican...”. Bajo esta frase expresada por el mítico artista de la movida José Pérez Ocaña se presenta la exposición que, hasta el próximo 27 de marzo, acogerá la localidad que le vio nacer, Cantillana. Ocaña, expresión de libertad es más que un reconocimiento a esta figura de la contracultura de los años 70 que abrió un nuevo camino en el hacer artístico de la época y que impregnó sus obras del momento que le tocó vivir.  

El Hospital de Todos los Santos, un emblemático edificio gótico mudéjar del siglo XV que acaba de ser restaurado, es el espacio expositivo seleccionado por el área de Cultura del Ayuntamiento de Cantillana para albergar las obras del artista, todas propiedades de sus familiares .

“La idea de realizar una exposición de Ocaña parte de un grupo de artistas de Cantillana que, junto a la concejal de Cultura, Ángeles García Macías,  vieron la necesidad de poner en valor su figura”, comenta el coordinador de la exposición, Jesús Morejón. El fin que con ello se persigue es que “como máximo, dentro de un año –coincidiendo con el 25 aniversario de su muerte– podamos inaugurar un museo permanente de Ocaña donde, además, se incluirá una biblioteca y un taller pedagógico”, añade Morejón.

Fiestas populares, religión, política, marginación o la mujer son algunos de los temas en los que Ocaña inspiró sus creaciones. El coordinador de la exposición explica como “Ocaña tenía una dualidad con su tierra importante. Por un lado, se inspira en Cantillana, en sus manifestaciones populares, culturales y, por otro, le asfixiaba. Por esto último se marchó a Barcelona, donde se hizo un hueco entre los máximos exponentes de la vanguardia y continuó desarrollando la pintura, la escultura y el espectáculo”.

En total, son seis las obras pictóricas de Ocaña que la sala acoge. A éstas les acompañan esculturas en papel maché, “parte de esos teatrillos, como los denominaba el autor, que muchos opinan sentaron la base de la performance en España”.

Algunas de las pinturas cobijadas en el Hospital de Todos los Santos estuvieron ya expuestas en 1985 en el Museo Español de Arte Contemporáneo, germen del Reina Sofía. Desde entonces, el trabajo del artista ha sido mostrado  de forma intermitente por distintos puntos de la geografía española, aunque sus creaciones siempre fueron reconocidas e inmortalizadas por admiradores como Ventura Pons, en la película Ocaña, retrato intermitente, o Carlos Cano en la canción que le dedicó de forma expresa, Malvaloca.

Entre las creaciones, destaca por su especial carga simbólica  Premonición. De gran formato, el artista se autorretrata muerto vestido de monaguillo. Sobre su cuerpo un mantón (artículo típico del trabajo artesanal del pueblo). A los pies de la cama los ángeles y querubines son retratos de amigos del pintor.

De transgresor, provocador y controvertido. Muchos definen así al autor y sus obras –catalogadas de expresionistas o fauvistas–, sobre todo, si  se contextualiza en la etapa que vivió, los últimos años del franquismo. Todo un creador de la “iconografía cantillanera” que supo reflejar la tradición de forma vanguardista y crear un estilo propio donde los colores “fuertes” impregnan el cuadro “aumentando aún más su expresividad”, señala Morejón.

Junto al Retrato Familiar, Autorretrato o El Entierro, completan la muestra una serie de paneles explicativos donde puede leerse la biografía del artista y verse fotografías de su vida. Además, unas vitrinas muestran objetos personales de Ocaña como el bombín, el fular o el  mantón que forman parte del personaje que él mismo se creó y que Morejón describe como: “Un volcán de sensibilidades, que emana libertad”.

Expresión de libertad. Hospital de Todos los Santos (Cantillana). Hasta el 27 de marzo. De lunes a domingo, de 11.00 a 14.00 y de 17.30 a 20.00

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