Juicio a Ortega Cano

Ortega Cano y sus juramentos en el juicio

  • El diestro insistió en su defensa durante los días que duró la vista y llegó a jurar varias veces que no bebió alcohol el día del accidente.

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Se acabó la espera. José Ortega Cano ha conocido este miércoles la sentencia por el accidente en el que murió el vecino de Castilblanco de los Arroyos Carlos Parra Castillo, que tuvo lugar el 28 de mayo de 2011, cuando el vehículo que conducía el diestro invadió el carril contrario en la carretera A-8002.

Una condena que, de hacerse firma, conllevaría la entrada en prisión del diestro, pero que rebaja las peticiones de Fiscalía y acusación particular. La Fiscalía llegó a pedir cuatro años de prisión por dos delitos contra la seguridad vial, por conducir de forma temeraria y con una tasa de alcohol de 1,26 gramos por litro de sangre -casi el triple de la permitida-, y otro de homicidio por imprudencia.

El juicio contra el torero quedó visto para sentencia el pasado 19 de marzo y en la última sesión Ortega Cano utilizó su derecho a última palabra para insistir en su inocencia. Le dijo entonces a la juez que estaba "pasando un quinario" desde hace dos años y, aunque no pidió expresamente perdón a la familia de Carlos Parra Castillo, sí que quiso "unirse al dolor" de los familiares.

El torero también comentó a la juez que tenía en sus manos enviarle o no a la cárcel y añadió que el accidente de Castilblanco fue el "percance más grave" de su vida. En esa última intervención en la vista oral, Ortega Cano reiteró que no tomó alcohol y afirmó que el siniestro se debió a otras causas.

"No sé si será un vahído o una pérdida de sueño en ese momento justo, pero se lo digo con todo los honores y permiso de Dios", explicó el matador, que volvió a jurar que no tiene memoria de lo que ocurrió aquel día y añadió que no bebió. "Que sea lo que Dios quiera y lo que la Justicia dictamine", concluyó.

El fiscal de Seguridad Vial, Luis Carlos Rodríguez León, reprochó al acusado en su informe de conclusiones que esa forma de circular sólo era propia de"un temerario o un loco" e ironizó al afirmar que "o es muy mal conductor o iba bajo la influencia de algún tóxico". El representante del Ministerio Público defendió la declaración de la mujer que rindió testimonio en el juicio para asegurar que el dueño del hotel La Alquería de Burguillos, José Álvarez, le comentó al día siguiente del accidente que no lo había visto nunca así y que llevaba "una cogorza como una mula".

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Los abogados de la acusación particular, Luis y Andrés Avelino Romero Santos, que representan a los familiares de Carlos Parra, manifestaron que Ortega Cano "iba sobrado ese día" y que el accidente fue "la crónica de una muerte anunciada".

Por su parte, el abogado del torero reiteró en su informe de conclusiones que la prueba de alcoholemia es "radicalmente nula" porque se vulneró el derecho fundamental a la intimidad del torero y porque la resolución judicial en la que se acordó enviar la muestra a Toxicología no estaba debidamente motivada, además de que falló la cadena de custodia que debe respetarse a la hora de extraer y conservar una muestra que va a ser utilizada en un proceso penal.

El debate jurídico en torno a la validez o no de esta prueba ha marcado desde el principio la causa que se ha seguido contra el torero.

Durante la vista oral, los agentes del Equipo de Reconstrucción de Accidentes de Tráfico (ERAT) de la Guardia Civil de Madrid ratificaron que elexceso de alcohol fue la clave del accidente, por cuanto atribuyeron al torero una "distracción o desatención" en la conducción, lo que le llevó a invadir el carril del sentido contrario al de su circulación y ea imprudencia, según los expertos de Tráfico, se debió posiblemente a la ingesta de bebidas alcohólicas y descartaron que el mismo pudiera achacarse a un vahído o desvanecimiento del conductor.

En su declaración en el juicio, Ortega Cano "juró" que no ingirió una sola gota de alcohol y únicamente admitió que se "mojó los labios" con una copa de cava que le ofrecieron a media tarde en el restaurante La Hospedería.

En una de las sesiones de la vista oral tres testigos tumbaron la versión del torero, al afirmar que estaba ebrio. Un camarero sorprendió al asegurar que sirvió a Ortega Cano un wkisky poco antes del accidente, aunque el director del hotel dijo que sólo bebió coca-cola y que estaba “en condiciones” para conducir.

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