La Rinconada

La Policía Local inicia una 'huelga a la japonesa' con cientos de multas

  • El Ayuntamiento culpa a los agentes y éstos aseguran que el alcalde dio una orden ilegal.

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La Policía Local de La Rinconada ha emprendido una huelga de celo consistente en denunciar a destajo a todos los vehículos mal estacionados y a los comerciantes que no cumplan con la normativa. En las últimas semanas, el número de denuncias que ha llegado al Ayuntamiento ha experimentado un crecimiento espectacular. Tanto es así que el Consistorio se ha visto obligado a sacar un comunicado -que se ha buzoneado y repartido por los comercios del municipio- en el que niega que el exceso de celo de los policías locales responda a instrucciones políticas.

Esta protesta a la japonesa se debe básicamente al conflicto que desde hace años enfrenta al gobierno del socialista Javier Fernández con los policías locales de su municipio. Los agentes consideran que el Ayuntamiento pretende recortar más que lo que ordena el Gobierno central y aseguran que esta medida es una represalia por la denuncia que el Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (Sppme) interpuso contra el alcalde por la designación del jefe del cuerpo.

Fuentes del Sppme en La Rinconada explicaron a este periódico que la situación es insostenible porque ambas partes llevan varios años enuna mesa de negociación que está estancada. "Antes decían que nos dábamos de baja y no queríamos trabajar y ahora nos critican por poner muchas multas", expuso un representante sindical. Los agentes consultados por este periódico aseguran que todas las multas corresponden a infracciones detectadas y ninguna haya sido interpuesta sin pruebas.

Los policías lamentan también que el alcalde haya emitido un decreto mediante el cual ordena a la Policía que no realice inspecciones en los establecimientos para que sean los técnicos de Urbanismo, Medio Ambiente y Rentas y Tributos quienes las hagan. El Sppme considera que esta resolución es "ilegal" y pide al alcalde que abra expediente disciplinario al jefe de la Policía Local por "obligar a sus subordinados a no ejercer las funciones propias de la Policía".

Para el Ayuntamiento, el exceso de celo de los policías es "una estrategia de presión para mejorar sus condiciones económicas y laborales". El Consistorio niega que exista una finalidad recaudatoria y ha dado instrucciones para analizar cada una de las multas para comprobar si se ha producido alguna "extralimitación de funciones o contravenido alguna disposición legal". Fuentes municipales aseguraron que la tensión en el municipio es muy fuerte, sobre todo después de que algunas familias tienen que afrontar multas de hasta 800 euros. Fruto de este clima de crispación se han producido incluso ataques a coches particulares de agentes, a los que se han pinchado las ruedas.

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