Solidaridad sola o con leche

  • El bar La Compostura, en Camas, es el primero en Sevilla que incorpora la campaña Cafés Pendientes, por la que los clientes dejan pagadas algunas tazas para personas sin recursos

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De Nápoles a Camas, haciendo escala en Barcelona y otras ciudades españolas. El bar La Compostura, en la calle Marbella de Camas, es el primer establecimiento de la provincia de Sevilla que se ha adherido a la campaña Cafés Pendientes, una iniciativa solidaria surgida en Italia que ha importado a España Gonzalo Sapiña, un barcelonés experto en marketing y redes sociales. Gracias a esta acción, los clientes del establecimiento pueden dejar pagado uno o varios cafés para que los consuman posteriormente personas sin recursos económicos.

José Luis Bautista decidió sumarse a la campaña de los Cafés Pendientes hace unos tres meses. Lo hizo tras comentarle un amigo que lo había visto en Madrid: "Se metió en Facebook y vio que allí se hacía. Me dijo que si yo era capaz". Dicho y hecho. La Compostura es de momento el único bar sevillano que desarrolla esta iniciativa que tan buena acogida tiene en todos los lugares. Todo el proceso lo hizo por internet tras visitar la página web cafespendientes.es/sumate. Allí se pudo informar de todo y descargó los carteles identificativos que hay que colocar en el local para dar a conocer que formas parte de la campaña.

¿Cómo funciona? Es muy sencillo. Un cliente llega al bar y pide un café para tomar y un café pendiente (o los que considere) y los deja pagados. Cuando llegue una persona necesitada se puede tomar esa taza que otras personas han dejado. "Nosotros lo hacemos de dos maneras. El cliente que paga el café se puede llevar el tique y se lo da a quien quiera para que luego venga. O bien, los tiques los tenemos en el bar y cuando viene alguien preguntando si hay cafés pendientes los vamos retirando".

Como ha pasado en otros establecimientos de todo el mundo, la solidaridad ha sobrepasado el café. En La Compostura, José Luis Bautista también tiene desayunos y menús pendientes. "Lo del café está muy bien, pero a las personas también les hace falta llenarse el estómago con algo sólido". El desayuno añade una tostada entera al café por el económico precio de 1,5 euros. El menú cuesta tres euros -también muy poco- y consiste en un primer plato, pan, bebida, postre y un café.

La acogida de los cafés pendientes en Camas es más que aceptable. Los clientes de La Compostura dejan pagados de media cinco o seis cafés al día. También es buena por parte de las personas necesitadas que se pasan para tomarse algo caliente: "En Camas hay mucha necesidad por lo que se agradecen este tipo de gestos con los que no tienen recursos".

De momento la iniciativa de financiar estas dosis de cafeína sólo han llegado a este pueblo de la provincia de Sevilla, aunque el propietario de La Compostura espera que pronto cunda el ejemplo y sean muchos más los bares que ofrezcan la posibilidad de compartir: "A lo mejor es que no se han enterado todavía". Este tipo de caridad surge por primera vez en el sur de Italia, en Nápoles, con el nombre de Caffe Sospenso. Esta costumbre ha traspasado las fronteras italianas y se ha extendidoa muchas ciudades del mundo, multiplicándose gracias a las redes sociales. En España llegó gracias a este barcelonés que conoció una iniciativa en Florencia y decidió crear una página web para impulsarla en España. En dicho sitio se puede consultar la lista completa de locales en España.

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