Badolatosa

La riada se agrava y sigue la alerta ante nuevas lluvias y desembalses

  • Siete viviendas tienen agua, cuatro están desalojadas y se mantiene la preocupación por las aguas fecales. El Iznájar vuelve a estar al límite.

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Lejos de volver a la normalidad tras 18 días de inundación, el municipio de Badolatosa sigue en alerta, pendiente de las lluvias, los desembalses en el pantano de Iznájar y del cauce del río Genil. El nivel de éste no sólo no ha bajado lo suficiente para que el agua se retire de las calles que ha hecho suyas en una riada histórica por su duración, sino que amenaza con subir otra vez y volver a las zonas que ya están limpias.

Según informó ayer el alcalde, Antonio Manuel González, después de que el viernes sólo quedase anegada una parte de la calle Pablo Iglesias, las lluvias que cayeron el lunes por la tarde hicieron que el nivel subiera y se anegara de nuevo el primer tramo de la calle Carnicería, ante la impotencia de todos. Hay siete casas afectadas. Cuatro siguen desalojadas.

No se puede hacer nada, dijo. Ni si siquiera serían factibles medidas de emergencia como los diques que se llegaron a levantar, por ejemplo, en Écija, porque hay calles que están por debajo del nivel del río y el agua sube por las alcantarillas. Lo han intentado con motores y bombeos, sin resultado. Éstos sólo han servido, por el momento, para paliar el atasco de los desagües de las aguas fecales después de tantos días de inundación y que podría derivar en un problema de salud pública que preocupa seriamente a las autoridades municipales y a los 3.200 vecinos de esta localidad, limítrofe con la provincia de Córdoba.

El nivel podría subir si sigue lloviendo en tanto que el pantano de Iznájar, en Córdoba, volvió a estar ayer al 98,3% de su capacidad. Los responsables de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) explicaron al regidor que la presa está recibiendo hasta 153 metros cúbicos de agua por segundo. Desde el pasado Viernes Santo, sólo está desaguando 100 metros cúbicos por segundo, lo que permitió, precisamente, que el agua se retirara de muchas de las casas anegadas en Badolatosa. Dadas las circunstancias, no se descarta que sea necesario aumentar el volumen de agua desembalsada en la presa.

El regidor confirmó que en la visita que ayer realizaron al municipio tanto la subdelegada del Gobierno en Sevilla, Felisa Panadero, como ingenieros de la CHG se reiteró el compromiso de que se intentará una "solución urgente" para el Genil a su paso por Badolatosa una vez que el agua se retire y no haya riesgo.

Pero, por el momento, no se puede hacer nada más que estar a expensas del tiempo. Ni siquiera se ha podido hacer una estimación de los daños que sufren las viviendas para poder comenzar a tramitar solicitudes de ayudas. Aunque los enseres pudieron ponerse a salvo -el agua tarda 14 horas en llegar del pantano a Badolatosa- hay casas que han estado con un metro y medio de agua durante más de una semana y otras que, con menos nivel, llevan hasta 18 días con el agua. Los daños estructurales y en infraestructuras pueden ser cuantiosos. Operarios del Ayuntamiento, Protección Civil, Bomberos y del Infoca intentan limpiar lo que ya ha quedado libre.

El alcalde y los vecinos han denunciado que esta situación insólita, a pesar de que Badolatosa está pegada a un río sobre el que tiene incluso un museo que también se ha inundado, se debe a que después de varias riadas en los últimos años el cauce no se ha limpiado. Tiene la mitad de capacidad que hace una década. Ello, unido a un año de lluvias históricas y a los desembalses -también denuncian que éstos se podrían haber iniciado antes y poco a poco para evitar que el pantano llegara al límite de su capacidad- han provocado esta situación. La tregua que dio el tiempo ayer permitió que la situación no fuera a peor.

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