Los arroceros denuncian dragados ilegales en el río Guadalquivir

  • Los agricultores acusan al Puerto y la Demarcación de Costas de provocar la salinidad y el lodo en suspensión en el agua · Tanto la Autoridad Portuaria como el Ministerio niegan haber alterado el río

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Ni dulce ni cristalino. El río Guadalquivir vive su momento más turbio y la Federación de Arroceros de Sevilla no aguanta más, según aseguró ayer su presidente, Julián Borja. "Alguien está haciendo aquí lo que la da gana y en estos momentos el Guadalquivir está alterado", afirmó Borja, que anunció que demandará a la Demarcación de Costas y al Puerto de Sevilla para depurar responsabilidades y exigir información sobre todos los dragados realizados entre Sevilla y Sanlúcar. "Esas responsabilidades se llaman dinero porque nosotros queremos seguir siendo arroceros", apuntó Borja, que agradeció el apoyo de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir yde la Junta.

Los arroceros creen que la suciedad del agua, que se detectó hace seis meses, "es consecuencia de los últimos dragados". "No han parado de dragar y esto no es mantenimiento sino que se han pasado", señaló Borja, que indicó que "entre Trebujena y Sanlúcar ha estado mucho tiempo la draga para llevarse arena a playas de Málaga". "Independientemente de las acciones judiciales, vamos a pedir todos los permisos para saber cuántos metros cúbicos de arena se han quitado del río y si tenían los estudios de impacto ambiental", aseguró el presidente de la Federación, que adelantó la convocatoria de una manifestación para la próxima semana. Los arroceros también encargarán una batimetría para averiguar la profundidad real del río.

Tanto la Autoridad Portuaria como la Demarcación de Costas, responsables del Guadalquvir entre Alcalá del Río y la desembocadura, negaron "taxativamente" que se hayan realizado dragados en los últimos meses. Fuentes del Puerto de Sevilla recalcaron que no tienen "nada que ver con absoluta seguridad y creemos que los arroceros se han equivocado". "Ni hemos dragado ni las obras de la esclusa tiene culpa alguna", señalaron en la Autoridad Portuaria de Sevilla. Por su parte, un funcionario de la Jefatura de Costas de Sevilla indicó que "no hay constancia de que se haya dragado en el río ni que se haya utilizado arena para regenerar playas". "El último trabajo fue un dragado de mantenimiento de la canal el pasado mes de agosto", señaló.

El punto que más exaspera a los agricultores es la salinidad. En un año en el que sólo pueden sembrar la mitad de la superficie por la sequía, los arroceros no pueden captar agua del río para irrigar sus parcelas porque el Guadalquivir presenta 5 gramos de sal por litro. "Para poder regar, no puede pasar de 0,4 a 0,6 gramos de sal por litro", indicó el director gerente de la Federación, Manuel Cano, que agregó que los parámetros que presenta el río "son propios de agosto".

La salinidad se agrava por el incremento de la marea, que provoca la inutilidad del desembalse de más de 200 hectómetros cúbicos previsto por la CHG para compensar las mareas. "Por Alcalá pasaron 300 metros cúbicos de agua por Alcalá del Río y a los cinco días volvió la sal", manifestó Borja, que aseguró que el Guadalquivir "ha cuatruplicado su velocidad".

Y no sólo el río es ahora más que nunca una ría de agua salada. "El Guadalquivir tiene ahora un grado de turbidez impresionante, y como consecuencia, se están muriendo los peces", señaló Borja, que agregó que todas sus "sospechas van hacia el presidente de la Autoridad Portuaria de Sevilla, Manuel Fernández". "Alguien quiere hacer de Sevilla el Puerto de Edimburgo y eso es harto difícil", subrayó Borja, que destacó que "hasta el final de la campaña no podremos cuantificar las pérdidas pero prevemos un verano caliente".

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