Un centro comercial de 20 millones cierra a los cinco años de su apertura

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La inversiones fallidas que se realizaron en Sevilla al calor la burbuja económica se siguen plasmando en edificios fantasma, vacíos o con un futuro incierto. Morón tiene desde el 30 de marzo todo un centro comercial -39 locales comerciales, cinco salas de cine, cien plazas de parking en tres plantas, con sus escaleras mecánicas y ascensores...- cerrado tan sólo cinco años después de su inauguración, en 2008, tras una inversión que rozó los 20 millones y que se hizo, inicialmente, sobre un suelo público que salió a concurso.

El último establecimiento que ha resistido en el que se vendió como el primer centro comercial de la Sierra Sur, el Burger King, cerró el Domingo de Resurrección. Desde hace un año ha funcionado en solitario con los cines. Desde hace seis meses ya sin éstos. Va a trasladarse a la Alameda, tradicional espacio de ocio y esparcimiento en el municipio. Antes, fueron yéndose otras franquicias y las tiendas de ropa, sobre todo de Morón, que apostaron por el complejo. Nunca se logró el aterrizaje de las grandes marcas del textil, como Inditex.

Los principales propietarios, entre los que está el banco que financió la construcción y que se hizo con las instalaciones en dación en pago, intentan darle otro uso. Según ha podido saber este diario, intentan negociar con grandes multinacionales de la distribución y lo van a ofrecer a la Junta para el Centro Hospitalario de Alta Resolución (Chare) o los juzgados, que quedan cerca. Como alternativa a la compra o alquiler, ofrecen incluso negociar una permuta por otros terrenos. Fuentes consultadas, sin embargo, descartaron que ese uso público sea posible.

El Urbano Center, en su denominación comercial, fue una apuesta del propio Ayuntamiento. Las gestiones para que la localidad tuviera un centro comercial -que se sigue viendo en muchas ciudades medias como señal de modernidad y pujanza- se iniciaron con el socialista José Párraga. Pero su apertura fue un hito el ex alcalde popular Manuel Morilla, que lo llevaba en su programa y lo impulsó definitivamente.

El complejo, con un ala del popular gallo de Morón como logotipo, se levanta sobre unos suelos que fueron públicos. Le correspondieron al Ayuntamiento dentro de la recalificación de una zona industrial y se sacaron a concurso para un centro comercial. Ese origen del suelo pudo condicionar una ubicación poco adecuada para un centro así, por quedar algo escondida, sin los accesos mejores a Morón y lejos de las zonas tradicionales de ocio y comercio.

El contrato contemplaba la cesión a largo plazo del uso del suelo a los promotores del centro comercial y una opción de compra que la empresa que resultó adjudicataria, Morón Núcleo Urbano, ejecutó en 2011. Según las fuentes consultadas, lo hizo ya ante la imposibilidad de hacer frente a los pagos al banco que financió la inversión, el Banco Popular, al que se cedieron y que es ahora uno de los principales propietarios. El centro costó alrededor de 11 millones, más lo que cada propietario invirtió en acondicionar los locales. En la operación de venta, el Consistorio se quedó con tres locales, que ha sacado a la venta sin éxito.

Así, Urbano Center está hoy en manos de una comunidad de varios propietarios, en la que los principales dueños son el banco y dos empresas, entre ellas Hacienda San Carlos S.L., propietaria de las cinco salas de cine, que han estado alquiladas a dos empresas distintas en estos años y que cerraron del todo hace algo más de seis meses. El propietario Óscar Santos explicaba ayer que la decisión de cerrar del todo el centro comercial se tomó para intentar reducir los más de 300.000 euros al año que cuesta tenerlo abierto sin prácticamente actividad (mantenimiento, luz, agua, seguridad...) y atribuyó el fracaso del proyecto a un "cúmulo de circunstancias", la crisis, entre ellas.

Santos también se refirió a que tal vez el centro es "demasiado grande" y se "tendría que haber enfocado de otra manera", no sólo comercial, sino hacia otros negocios. Aunque algunas fuentes apuntan a que existían estudios de viabilidad que advertían que no había mercado suficiente para el centro comercial o que los que se hicieron eran "poco serios", Santos dice no tener constancia y recuerda que abrió con más del 70% de los locales ocupados.

El centro se proyectó pensando en un área de influencia de 150.000 potenciales clientes -Morón tiene 30.000 habitantes-, contando con la población de Utrera, Arahal, El Coronil, que opta por Sevilla cuando buscan ese ocio. Los propietarios también creen que ha hecho falta más "implicación" del Ayuntamiento.

De hecho y en los pocos años en los que ha funcionado, se ha barajado que el Consistorio abriera algún tipo de servicio público en las instalaciones, desde una guardería hasta el Servicio de Atención al Ciudadano, algo que garantizara el paso de gente por el edificio que, como recordaba el propietario del Burger King, estaba casi vacío de lunes a viernes.

Pero, frente estas críticas, el actual alcalde, Juan Manuel Rodríguez (PSOE), es tajante: "No me siento responsable de ese fracaso", dice, y subraya que los servicios municipales en un pueblo como Morón deben estar centralizados o ubicarse en función de la necesidad de la población y que los descuentos y bonificaciones de impuestos y tasas que se le han reclamado se hacen con un fin social.

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