La clave de la solvencia económica: "No se 'pantojea"

Antonio Martín (IU), alcalde de La Puebla de Cazalla desde 2007, se queja de que en la prensa tienen más protagonismo los gestores públicos cuyas decisiones han entrampado a los ayuntamientos que los que lo hacen "medianamente" bien. Cuando se le pregunta cuál es la clave para que La Puebla tenga superávit y no deudas, dice que hay que tener la "mentalidad de que un Ayuntamiento es una casa grande y no gastar más de lo que se ingresa". Eso sí, sin que los vecinos "tengan menos que los del pueblo de al lado". "Si hay que echar para atrás una factura porque trae dos céntimos más de lo que se presupuestó, pues se echa". La plantilla, dice, no es muy amplia -110 personas, para un presupuesto de unos 9 millones que, como en otros pueblos, va a la baja con la crisis-, pero se optimizan recursos. Hay tres concejales liberados, incluido el alcalde, pero ningún personal de confianza. "Acabo de mandar a una de las ediles a Sevilla a recoger documentación, somos servidores públicos", dice.

Al recordarle que esos principios casi todos los tienen claros ahora, pero no eran tan comunes en los años de vacas gordas afirma que "se tiraba con pólvora del rey". Pero en La Puebla de Cazalla "no se pantojea" ni se ha "pantojeado", la expresión que ha acuñado para definir el empeño de los pueblos en traer a artistas caros, de primera línea incluso, que nunca terminan siendo rentables, más allá de la efímera repercusión de su visita. Eso sí, asume que tiene que haber algunos servicios deficitarios -el aula de música, dice como ejemplo- pero las cuentas tienen que cuadrar siempre con otros servicios que sí generen ingresos suficientes. Recientemente ha rescatado el suministro de agua que tenía una empresa privada y planea hacer lo mismo con la basura. "Lo público es más barato", sentencia.

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