Una cuñada rechaza ante el juez que participara en el asesinato de Anabel

  • Los otros dos imputados, Rosa y su novio Francisco Javier, vuelven a negarse a declarar sobre el crimen La Fiscalía solicita al juez que mantenga en prisión provisional a los tres sospechosos

Elena N. S., una de las hermanas imputadas por el asesinato de su cuñada Anabel Deza Vázquez, que fue hallada muerta el pasado 19 de abril en su vivienda de La Rinconada, negó ayer su participación en el crimen y alegó ante el juez que en la mañana de autos se hallaba "trabajando" en el servicio municipal de limpieza, por lo que no participó en los hechos. Los otros dos investigados, Rosa N. S. y su novio, Francisco Javier M. R., volvieron a acogerse a su derecho constitucional a no declarar.

Al término de las comparecencias ante el juez de refuerzo de Instrucción 6 de Sevilla José Ignacio Vilaplana, la Fiscalía solicitó que se mantenga la situación de prisión provisional para los tres sospechosos, dada la gravedad de los hechos que se le imputan, el riesgo de fuga y de que puedan destruir pruebas.

Las defensas de los tres imputados solicitaron al juez que acuerde la libertad provisional, alegando que no hay indicios suficientes contra ellos. El juez decidirá la próxima semana sobre la petición de libertad, si bien todo apunta a que será rechazada por los diversos indicios que hay contra los acusados, en especial, los testimonios de los testigos protegidos que los identificaron como las personas que salieron de la vivienda después de que se escucharan los gritos de socorro de la víctima y se subieron a un vehículo Peugeot 205 de color blanco que conducía Francisco Javier.

El abogado de Elena N. S. pidió al juez la práctica de algunas diligencias de instrucción, entre ellas que tenga lugar una rueda de reconocimiento y que se tome declaración a varios testigos.

La investigación apunta a que las dos cuñadas y el novio de una de ellas son los presuntos responsables del asesinato, y a que habrían agredido a la joven con un objeto contundente en la cabeza, además de haberle asestado numerosas puñaladas que superan las 50. De hecho, la autopsia ha confirmado que el cuerpo de Anabel presentaba hasta 66 heridas distintas, 23 de las cuales son traumatismos en la cabeza.

Anabel Deza Vázquez pidió auxilio a sus vecinos pero la ayuda no llegó a tiempo. Varias personas que han prestado declaración en calidad de testigos protegidos han relatado a la Guardia Civil y al juez que investiga el crimen de las cuñadas cómo la mujer pidió auxilio a sus vecinos. "¡Socorro, socorro, ayudadme, que me matan!", fueron los gritos que en torno a las diez de la mañana -uno de los testigos sitúa esa petición de auxilio a las 9:55- podían oírse en el número 5 de la calle Gerardo Diego de La Rinconada. Según los testigos, sólo se escuchaba la voz de Anabel y eran gritos "muy desesperados", que se oían desde la calle. Tras escuchar la llamada de auxilio, los testigos relatan que pudieron comprobar cómo alguien "cerraba las ventanas de la vivienda" y, a continuación, se hizo el silencio. Todo sucedió muy rápido. Precisamente en las ventanas se detectaron manchas que, a la espera de los análisis oportunos, podrían ser de sangre.

Según los testimonios recabados por la Guardia Civil y que constan en el sumario, un hombre salió de la casa y se subió a un Peugeot 206 de color blanco. A continuación, dos mujeres -identificadas por estos testigos como cuñadas de la fallecida- abandonaron igualmente la vivienda, una de la cuales cerró la puerta de la casa "con llave" y otra llevaba un bolso negro que se colgó del hombro.

Uno de los testigos relató que las relaciones de Anabel con sus cuñadas no era buena y afirmó que tan sólo unos diez días antes del crimen, estas mismas mujeres que vieron saliendo del escenario del crimen se habían presentado en la vivienda y habían estado insultado a Anabel, a la que "culpaban" de la muerte de su marido.

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