El joven que mató a su padre queda en libertad tras pasar un mes en prisión

  • La juez valora los indicios de legítima defensa y le impone 12.000 euros de fianza

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La juez de Alcalá de Guadaíra ordenó ayer la puesta en libertad, bajo fianza de 12.000 euros, del ingeniero químico acusado de la muerte de su padre en la madrugada del pasado 1 de enero.

La decisión de liberar al parricida se produce después de que el juzgado haya recibido los informes definitivos de la autopsia y de balística que, unidos a las declaraciones de los testigos, corroboran "la secuencia de los hechos y cómo se produjeron las heridas de la víctima", según explicó el abogado Manuel Salinero, que defiende al imputado. El letrado destacó que el auto de libertad dictado por la juez "infiere racionalmente" que existen indicios de legítima defensa y recordó que, en estos supuestos, cuando hay una causa de posible justificación de la conducta de un imputado, la ley establece que no procede acordar la prisión.

Durante este mes que el acusado ha permanecido encarcelado preventivamente, han prestado declaración en el juzgado la madre, la novia y la hermana del ingeniero, que han reconocido que el joven sólo intervino para "tratar de apaciguar" y calmar el enfrentamiento con su padre, que padecía una psicosis maníaco-depresiva por la que estaba en tratamiento. Otros dos testigos indicaron que la víctima había "prescindido de la medicación" y relataron la "extrema violencia" que mostraba en los últimos cinco o seis meses, en los que además había llegado a adquirir distintas armas debido a su trastorno bipolar de la personalidad.

La noche en la que se produjo la tragedia, la víctima, Antonio Díaz Gómez, un profesor de 57 años, salió al jardín de su casa, en la calle Pino Marítimo, y comenzó a disparar con una escopeta con la idea de intimidar a los vecinos que estaban lanzando petardos para celebrar el año. Su hijo, A. D. P., salió al encuentro del padre y le recriminó su actitud. La disputa entre padre e hijo continuó después en el interior de la vivienda, donde la víctima llegó a amenazar a su esposa, encañonándola con hasta dos escopetas y amenazándola de muerte, según los testimonios aportados por los testigos y la versión ofrecida por el acusado en el juzgado.

Esas amenazas se produjeron en torno a las cinco de la madrugada y motivaron que se repitiera el enfrentamiento entre el padre y el hijo, que acabó con la muerte del primero tras recibir dos impactos de bala y tres puñaladas en el pecho y en el cuello, todo ello en el forcejeo que mantuvieron. Según se desprende de la investigación, el fallecido llegó a sacar dos escopetas y una navaja, que le arrebató el parricida con el trágico desenlace.

El joven se encuentra "feliz" por su puesta en libertad provisional y según indicó su abogado, Manuel Salinero, a partir de ahora se "tomará unos días para reconstruir su vida". El letrado destacó el currículum vítae de este ingeniero químico, que pertenece a la primera promoción de Sevilla.

El parricida trabajaba en una empresa de Tarragona que ha aportado a la causa un informe sobre la excelente trayectoria profesional del mismo. Tras pagar la fianza, A. D. P., abandonó la cárcel sobre las dos de la tarde.

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