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Dos jóvenes muertos y otros tres graves en un vuelco tras una noche de marcha

  • El siniestro se produjo en la A-49 cuando el grupo regresaba a Sevilla desde Bormujos

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Una madrugada con final abrupto y trágico. Cinco jóvenes que volvían de disfrutar de la noche del sábado. Un accidente -que ocurrió en torno a las seis de la mañana en la autovía A-49- que le costó la vida a dos de ellos y se ha saldado con otros tres heridos graves -dos de ellos fueron ingresados en la UCI-, según informó ayer un portavoz de la Guardia Civil.

Los cinco jóvenes, que tenían edades comprendidas entre los 17 y los 21 años, viajaban en el mismo turismo, único vehículo implicado en el siniestro. El coche chocó contra la mediana en el punto kilométrico 3,5 de la autovía del Quinto Centenario sentido Sevilla y volcó posteriormente por causas que son investigadas por la Guardia Civil. Según el testimonio de familiares de los fallecidos, los jóvenes regresaban a la capital hispalense procedentes de la localidad aljarafeña de Bormujos, de recogida después de una noche de marcha. El siniestro provocó cortes de tráfico intermitentes durante varias horas en ambos sentidos de la autovía.

Los fallecidos son un joven vecino de Gines de 21 años, Tomás R.S., y una joven, Laura Carballo, de 17 y vecina de la capital. Los dos heridos más graves fueron ingresados en la UCI del Hospital Virgen del Rocío y el otro en el Hospital San Juan de Dios, para ser trasladado más tarde al primer centro hospitalario. El cuerpo sin vida de Tomás R., el primero en perder la vida, fue trasladado al tanatorio de Sevirsa, en el barrio de San Jerónimo, en la mañana del domigo. Hasta allí se desplazaron durante todo el día decenas de amigos y familiares y se repetían las escenas de dolor.

Horas después del accidente, el desconocimiento de las causas era general entre familiares y amigos de los chicos. Los padrinos de Laura eran los encargados de las gestiones del funeral mientras los padres de la joven eran informados de la fatal noticia. Éstos acababan de poner fin abruptamente a un viaje en Portugal. "Están en un estado de shock. No tenemos más información que el accidente se produjo a las 6.20 y que Laura no ha podido salvar la vida".

Hasta la pequeña sala de espera del instituto anatómico forense de la Macarena se acercaron tres de las mejores amigas de Laura, sus compañeras de clase, que lloraban desconsoladamente. "No sabemos más que dos de nuestros amigos han muerto y que uno está en coma. Estábamos en la misma clase que ella en un colegio de Umbrete".

Laura Carballo, su novio Javier Gázquez, Tomás R.S. y sus amigas María Luisa e Inmaculada eran una pandilla normal de jóvenes. La mayoría eran residentes en el entorno del barrio del Tardón, en Triana. Volvían a Sevilla desde el Aljarafe. "Piensas que estas cosas nunca te pueden ocurrir a ti, pero pasan", comentaba un amigo de la chica fallecida. "Imagínate el estado en el que estamos todos, destrozados; entiende que sus familiares no quieran hablar", explicaba amablemente Germán González, uno de los miembros de la pandilla, en el exterior del tanatorio de San Jerónimo.

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