Alcalá de guadaíra

Un militar confirma que un atracador le disparó a matar por dar la alarma

  • La Fiscalía solicita para el acusado un total de 17 años de cárcel por delitos de asesinato en grado de tentativa, robo con intimidación, tenencia ilícita de armas y lesiones.

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Un sargento del Ejército ha confirmado hoy en la Audiencia de Sevilla que un atracador de bancos intentó dispararle al pecho desde corta distancia, con intención de acabar con su vida, cuando le sorprendió llamando a la Policía desde su móvil en la puerta de la sucursal bancaria atracada.

El testigo L.F.G. ha explicado al tribunal que, como militar y conocedor de armas, se percató de que el atracador le encañonó y abatió el martillo pero, por un defecto del revólver, se produjo un disparo "en vacío".

Ha relatado que se encontraba con su esposa, que ese mismo día dio a luz, por lo que comprendió que el atracador estaba dispuesto a matarles y decidió hacerle frente, momento en el que recibió un golpe en la sien con la culata.

El asaltante huyó en su vehículo, pero el militar todavía tuvo tiempo de tomar la matrícula y el modelo de coche, lo que permitió la detención del ladrón unas semanas después.

El militar, que iba de paisano, se encontraba en el banco con su esposa y dado su avanzado estado de gestación convenció al atracador de que les permitiese salir.

El atracador no consiguió ningún botín debido al mecanismo retardado de la caja, momento en el que se quitó el pasamontañas y huyó de la sucursal, pero sorprendió al testigo llamando por teléfono, por lo que comenzó a insultarle y amenazarle, le encañonó a menos de tres metros y apretó el gatillo apuntando al pecho.

El acusado B.G.D., pese a los testimonios en su contra, negó ser el atracador que a las 12.45 horas del 16 de noviembre de 2006 penetró en una sucursal del BBV de Alcalá de Guadaira (Sevilla) ocultándose con un pasamontañas y unos guantes de lana.

El ladrón, según los testigos, gritaba que se trataba de un atraco y ordenaba a todos quedarse quietos, al tiempo que les amenazaba con un revólver.

Dos empleados y el director de la sucursal han explicado que el ladrón les exigió todo el dinero de la caja, si bien se encontraba tan nervioso que en un momento se le cayeron las balas al suelo y las fue recogiendo mientras seguía amenazándoles.

El procesado, en cambio, ha asegurado que ese día estaba trabajando como camarero, aunque no ha podido explicar la presencia de su coche en el lugar del atraco.

Ha afirmado que en el pasado había cumplido varias condenas de cárcel pero llevaba 23 meses en libertad y había decidido rehacer su vida y trabajar.

La Fiscalía de Sevilla ha solicitado para el acusado un total de 17 años de cárcel por delitos de asesinato en grado de tentativa, robo con intimidación, tenencia ilícita de armas y lesiones, en todos los casos con la agravante de uso de disfraz.

Además de negar los hechos, la defensa ha argumentado que el acusado tenía sus facultades mermadas por su dependencia de la cocaína, heroína y hachís.

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