El parricida de Alcalá actuó ''en defensa propia'', según los testigos

  • La madre, la hermana y la novia del imputado han testificado que el joven trató de defenderse a él y a su familia ante la actitud violenta de la víctima

La madre, la hermana y la novia del hombre de 27 años que presuntamente mató a su padre el pasado 1 de enero han dicho a la juez que el acusado actuó "en defensa propia y de su familia" y que siempre "trató de apaciguar la situación" de violencia creada por el luego fallecido.

Estas tres testigos han comparecido ante la juez de instrucción 3 de Alcalá de Guadaira (Sevilla), que tiene intención de citar a declarar de nuevo al parricida dentro de unas semanas, cuando tenga en su poder los informes finales de la autopsia y del forense sobre las heridas por arma de fuego y arma blanca que presentaba el fallecido.

El abogado del presunto parricida, Manuel Salinero, ha dicho a Efe que las tres testigos "han corroborado que A.D.P. actuó en legítima defensa propia y de su familia" pues el luego fallecido, que sufría una enfermedad mental maníaco-depresiva y estaba en tratamiento, mantenía una actitud "absolutamente violenta".

El joven imputado actuó "en todo momento tratando de apaciguar la situación", según el letrado.

Fuentes del caso han indicado a Efe que la juez instructora tiene intención de llamar a declarar de nuevo al imputado dentro de unas semanas, cuando el informe definitivo del Instituto de Medicina Legal confirme la cronología de los dos disparos y tres heridas por arma blanca que presentaba la víctima A.D.G., de 57 años.

El acusado, que se encuentra en prisión incondicional, ha alegado legítima defensa en un parricidio que no tuvo otros testigos presenciales, ya que la madre subió a su habitación cuando se produjo la pelea entre padre e hijo y la novia del acusado estaba dormida, aunque ha certificado la "situación de violencia enorme que generó el padre", según Salinero.

Según los testigos, la víctima se puso muy nerviosa al oír los petardos que hacían estallar en la calle las personas que celebraban el Año Nuevo, por lo que salió a la calle disparando al aire con una escopeta para amedrentarlas.

Fuentes del caso han comentado que la legítima defensa no encaja totalmente con la reconstrucción de los hechos llevada a cabo el pasado jueves por la juez de guardia, ya que el detenido no presentaba heridas defensivas y mató a su padre cuando éste ya había recibido un disparo en una mano y por lo tanto no podía utilizarla.

Además, según las citadas fuentes, las tres heridas de arma blanca que recibió el luego fallecido -dos en el tórax y una en el cuello- le fueron producidas cuando ya estaba tendido en el suelo.

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