La población crece en la provincia en un 0,6%

  • Palomares del Río, con un incremento en 2010 del 4,64%, se sitúa a la cabeza de crecimiento · Por contra, Valencina pierde habitantes pro primera vez en muchos años.

Después de dos años de aumento de población, la ciudad de Sevilla vuelve a perder vecinos. En concreto, el 0,17% de los que estaban empadronados a 1 de enero de 2010 ya no aparecen en el censo oficial del año 2011 y cuyos datos, tras el visto bueno del pasado viernes en el Consejo de Ministros, fueron publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). En números absolutos, la ciudad de Sevilla perdió el año pasado un total de 1.177 habitantes de derecho y se sitúa con 703.021 vecinos.

Se invierte así la tendencia al alza que permitió en 2009 superar los 700.000 habitantes, un salto determinante para fijar el número de concejales en el Pleno del Ayuntamiento y otros aspectos claves de la financiación municipal. En concreto, ese año se llegó a 703.206 habitantes, gracias sobre todo al aumento de los extranjeros. En 2010, aunque con menor fuerza ya, se mantuvo el incremento poblacional hasta llegar a los 704.198 habitantes, con casi un millar más de empadronados.

Las cifras negativas de 2011 suponen que la capital va a contracorriente del conjunto de la provincia de Sevilla, donde los números siguen siendo positivos con un crecimiento medio del 0,6%, por encima incluso de la media nacional, que se quedó en el 0,4%, pero menos de la mitad del incremento que se venía registrando hasta el año 2008, el de la irrupción de la crisis económica, tal y como adelantó ayer este diario.

Sevilla se mantiene, eso sí, como la cuarta capital más poblada del país, por detrás de Madrid, Barcelona y Valencia, que también pierden población. En total, 23 capitales de provincia españolas bajan en número de empadronados y 26 suben. En Andalucía, hay algunas capitales que incluso pierden porcentualmente más población que Sevilla, como Cádiz (0,74%) y Huelva (0,26%), mientras que Málaga pierde algo menos (0,08%), al igual que Jaén (0,01%). La capital almeriense y la cordobesa crecen un 0,03%, como lo hace la ciudad de Granada, en un 0,40%.

La tendencia de Sevilla contrasta con lo que ha ocurrido en el área metropolitana. Aunque con cifras que nada tienen que ver con los años del boom inmobiliario -en 2007 Espartinas, por ejemplo, aumentó su población en más de un 15% en un solo año-, los municipios del entorno de la capital, muchos de ellos del segundo anillo, siguen atrayendo población.

A la cabeza el año pasado se situaron Palomares del Río (un 4,64% más de población empadronada); Bollullos de la Mitación (3,58%); Espartinas (3,47%); Guillena (3,20%) y Bormujos (un 3,05% más de población). Por encima del 1% crecieron 24 poblaciones. Entre ellas, están Dos Hermanas, que se sitúa ya con 127.375 vecinos, y Alcalá de Guadaíra, que se acerca a los 73.000. Utrera se afianza además como cuarta ciudad de Sevilla, dejando atrás los 50.000 habitantes que suponen otro salto determinante y aproximándose ya a los 52.000.

Llama la atención también de que, por primera vez en muchos años, un municipio del área metropolitana pierda población, aunque sea mínimamente. Se trata de Valencina, donde el padrón baja en un 0,06%, después de que no haya sido posible sacar adelante el PGOU del que dependía que el municipio siguiera creciendo.

Otros 29 municipios de la provincia pierden población, diez de ellos por encima del 1% y los más pequeños son, proporcionalmente, los que salen peor parados: Algámitas, Constantina, Coripe, Guadalcanal, El Madroño (que se queda 334 habitantes), Las Navas de la Concepción, Pruna, La Roda de Andalucía, San Nicolás del Puerto (626 empadronados) y Villanueva de San Juan.

Otra tendencia novedosa que se refleja el padrón oficial a 1 de enero de 2011, es que hay también algunos municipios agrícolas que habían perdido población en años anteriores que se estancan ahora o incluso crecen, algo que puede estar relacionado con la vuelta a casa de parte de los trabajadores que salieron con el auge de la construcción y que vuelven ahora a buscar refugio en la agricultura. Es el caso de La Lantejuela, La Luisiana, Marinaleda, Martín de la Jara, Los Molares, Montellano, La Puebla de Cazalla, El Rubio, Herrera, La Campana, Cañada Rosal, Las Cabezas de San Juan o Casariche, entre otros.

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