La puesta en valor del Castillo, el gran reto un lustro después de su cesión

  • El Consistorio confía en que el flujo de visitantes amortigüe los casos de vandalismo en la fortaleza, rehabilitada al 85% · Sevilla no renunció a la propiedad hasta el año 2007.

El pasado mes de mayo hizo cinco años que, después de haberse resistido durante décadas, el Ayuntamiento de Sevilla se decidió a ceder al municipio la propiedad del Castillo de Alcalá de Guadaíra, una de las diez fortalezas distribuidas por las provincias de Sevilla, Huelva y Badajoz, pertenecientes al antiguo Reino de Sevilla, que atesoraba el que fuera el Concejo hispalense. Fue la fecha en la que se firmó el acto protocolario, aunque las gestiones ante el Registro de la Propiedad para que la fortaleza desde la que Fernando III preparó la conquista de Sevilla quedara inscrita formalmente como edificio público de titularidad municipal se prolongaron bastantes meses más.

Pese al valor administrativo o "sentimental" de este aniversario, los responsables del área de Patrimonio de Alcalá destacan que el hecho en sí no supuso un punto de inflexión en la apuesta por la conservación, que venía de atrás y que sigue con nuevos proyectos y el objetivo, más complejo y tortuoso, de que la barriada de San Miguel, que ocupa la ladera del Castillo supere su carácter de marginal -"vulnerable", en la nueva acepción políticamente correcta- de la mano del plan Urban para convertirse en un aliciente y emblema más de la zona.

Desde el departamento municipal explican que el punto de inflexión en la apuesta por frenar el deterioro del Castillo se produjo en 1996. No se habían realizado intervenciones desde los 70, al abandono se unieron los destrozos durante los años que la feria se celebró en el recinto. La Junta comenzó a realizar intervenciones de emergencia en el Bien de Interés Cultural (BIC) para evitar derrumbes, que siguieron los años siguientes. El Ayuntamiento de Alcalá creó un área específica de Patrimonio, que aún sigue.

En 2003 y tras sucesivas intervenciones en un recinto muy grande y con muchas necesidades, la Comisión Provincial de Patrimonio exigió la redacción de un plan director, el Almena, que terminó por clarificar el orden de lo que había que hacer y la importancia de la investigación y difusión. En algo menos de un lustro se han invertido 1,7 millones -son fondos de la Junta, el Estado y el Ayuntamiento- con los que la restauración integral del Castillo se halla al 85%, según el gobierno local. Se ha actuado en la explanada de ingreso, se han reconstruido muros y accesos escalonados hasta la Ermita de la Virgen del Águila; se han restaurado torres y murallas, como la del Homenaje; el frente Norte de las Alcazabas Occidentales o el Patio de la Sima, entre otras cosas. El contrapunto ha sido el vandalismo que, puntualmente y tras finalizar cualquier actuación, se ha cebado con los remates: focos, barandas... Pese a que es muy preocupante, desde el Consistorio se subraya que no supone que la inversión quede en nada. Los elementos estéticos suponen un 10% de las intervenciones. Lo valioso -insisten desde el área de Patrimonio que dirige la edil Laura Ballesteros- es el trabajo de consolidación e investigación, que siempre queda.

Además de lo que se logre con el Urban, con los planes de rehabilitación de viviendas en la zona y otras iniciativas del Ayuntamiento -que llegó a proponerse como reto convertir San Miguel en una suerte de Albaicín alcalareño-, el Consistorio está convenido de que el vandalismo se frenará en el momento en el que las visitas al Castillo no sean algo residual o puntual, como hasta hace poco, sino que tengan un flujo constante. Es el gran reto a partir de ahora. Ponerlo en valor, que la fortaleza alcalareña, se convierta en un aliciente más para visitar Alcalá. Desde finales de 2011, hay visitas guiadas de forma permanente, a las que se puede acudir en grupo o individualmente, aunque el Consistorio recomienda la inscripción previa. Se está habilitando un antiguo depósito de agua como centro de recepción y de interpretación del Castillo, cuya dotación interpretativa estará terminada a final de año tras 170.000 euros de inversión de la Junta (60%) y el Consistorio (40%).

Los técnicos que han seguido todo este proceso de rehabilitación afirman que ha sido determinante también la investigación. A mediados de los 90 no había "casi nada" escrito del Castillo y, lo que había, con poco soporte científico. Lo histórico se mezclaba con la leyenda. Si entonces se conocía el 10% de la historia de la fortaleza, la investigación ha logrado revelar el 65%, bajo la batuta del arqueológico Enrique Domínguez. "Para la mayoría, el Castillo pasaba por una edificación defensiva, árida, sin ninguna intención estética", dice por ejemplo Paco Mantecón, para el que fue especialmente emocionante seguir los trabajos de los dos últimos años en el Patio de la Sima (pozo), que hicieron aflorar una construcción mudéjar, con doble crujía y un patio central. En un estrato inferior, aparecieron unos baños árabes.

En lo que respecta al 15% de la rehabilitación pendiente, está redactado el proyecto de la Puerta Real, que necesitará de 329.000 euros, y para el que, no hay fecha de inicio cuando, sin duda, la Junta y el Ayuntamiento deben hacer frente a otras muchas necesidades.

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