Los temporeros optan por quedarse en casa

El número de sevillanos que se desplazan a otras provincias para trabajar sigue siendo de los más elevados de España. El año pasado había casi 120.800 contratos de este tipo, pese a que la cantidad se ha reducido notablemente en el último lustro (han pasado de ser el 9,4 por ciento en 2001 al 5,6 por ciento). Esta tendencia ha hecho que Sevilla fuera en 2006 la única del país en la que la movilidad laboral hacia el exterior se redujo, según los datos recogidos en un informe del Centro de Predicciones Económicas (Ceprede), de la Universidad Autónoma de Madrid.

Es decir, mientras que en el resto de España aumentó el número de trabajadores que firmaron contratos en una provincia distinta a en la que tienen fijado su domicilio habitual, los sevillanos se quedaron en casa más que otras veces. En cifras, salieron fuera a trabajar un 1,6 por ciento menos que en el año 2005.

Teniendo en cuenta que las personas que optan por otras provincias para trabajar son en su mayoría licenciados que ocupan puestos de dirección o trabajan en la enseñanza (un 13,6 por ciento) o bien obreros sin cualificación (13,8 por ciento), los datos que arroja Sevilla podrían estar íntimamente relacionados con el peso que históricamente ha tenido en ella la población temporera.

Durante décadas, miles de personas, sobre todo de la Sierra Sur y la Campiña, han emigrado parte del año hacia las campañas agrícolas de otros lugares o a la temporada turística en hoteles y restaurantes. De ahí que siempre se haya estado a la cabeza de los desplazamientos interprovinciales para ganarse la vida. Pero son estos mismos sectores donde ahora la mano de obra nacional está siendo reemplazada por la inmigrante. A ello podría deberse la drástica reducción del número de sevillanos con contratos que implican movilidad laboral.

Pese a todo, el informe de Ceprede, realizado con datos oficiales del Inem, confirma a Sevilla como la tercera provincia del país (por detrás de Madrid y Barcelona) en volumen total de contratos que implican movilidad, tanto como provincia de origen del trabajador en cuestión, como de destino de flujos procedentes de otras zonas de la comunidad autónoma o de regiones limítrofes.

El puesto se lo arrebata Málaga si lo que se tiene en cuenta no es ya el número de contratos que implican movilidad, sino el saldo de éstos: la diferencia que hay entre los empadronados que salen a trabajar y los que llegan pese a tener su domicilio en otras provincias. Así, mientras que en Sevilla es negativo porque salieron casi 12.000 personas más de las que las que llegaron de fuera, Málaga lidera con Madrid y Barcelona los saldos positivos del país, porque recibieron a muchos más trabajadores de los que prestaron a otras provincias. Y ello a pesar de que en Sevilla aumentó el número de contratos a ciudadanos que están empadronados en otras provincias, que en 2006 fueron un 11,1 por ciento más que el año anterior. En el otro extremo del ranking de saldos de movilidad laboral se sitúa la provincia de Cádiz, que con Cáceres, Asturias y Badajoz, destaca por exportar más mano de obra que la que recibe.

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