Los vecinos de Lora y Tocina regresan a sus viviendas

  • Sólo dos familias no han podido volver a sus casas · Los ayuntamientos se prepararan para evaluar los daños

La tranquilidad vuelve, poco a poco, a los municipios ribereños que esta semana han ocupado los principales titulares de los periódicos por el desbordamiento del Guadalquivir, que ha inundado sus barrios y calles. Los vecinos de Lora del Río y Tocina regresaron ayer a sus viviendas tras pasar varios días en los hogares de sus familiares ante la imposibilidad de poder entrar en sus casas, que habían quedado anegadas. Sólo dos familias loreñas no han podido volver todavía a sus hogares, donde los operarios municipales continúan con las labores de limpieza, según informó la Delegación del Gobierno de la Junta.

En Tocina estas labores concluyeron la tarde del viernes, cuando regresaron las primeras de las 22 familias que tuvieron que ser evacuadas el martes al debordarse el cauce del río. El agua alcanzó en algunos inmuebles el metro de altura, una cifra que ni los más antiguos del municipio recuerdan, según señaló el primer edil de Tocina, el socialista Juan de Dios Muñoz, quien indicó que el pueblo se encuentra en una calma "relativa", ya que la alerta no se desactivará hasta que el Guadalquivir vuelva a su cauce. El Ayuntamiento tiene previsto mantener mañana una reunión con los vecinos afectados con el fin de evaluar los daños, siguiendo la recomendación realizada por la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega.

Los cultivos de esta localidad han resultado también seriamente perjudicados por el agua, especialmente los del melocotón, cuyas pérdidas empiezan ya a cuantificar los agricultores. Las organizaciones agrarias esperan que dentro de un mes se tenga preparado el recuento de los daños, cuando se compruebe qué fruto queda libre y cuántas plantas permanecen vivas.

En Lora del Río los efectivos del Ayuntamiento y las empresas concesionarias continuaron con las labores de limpieza de los barrios de Nueva Sevilla y Alameda del Río que han estado inundados toda la semana. A última hora de ayer sólo quedaban dos viviendas del residencial Virgen de Setefilla donde el agua aún permanece. Los inmuebles de este enclave son los más afectados, ya que se levantan a pocos metros del arroyo Churre, una zona inundable donde los Ecologistas se opusieron a que fuera construida.

La mayor complicación de los trabajos se encuentra ahora en retirar los lodos que arrastra el agua, que ha dejado llenas de barro calles y casas. El Puesto de Mando Avanzado instalado en esta localidad el martes permanecerá hasta que desaparezca la alerta. Una vez que esto suceda, los técnicos de la Junta valorarán en cada vivienda los daños ocasionados.

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