Un legado para conservar

Julián Sobrino, profesor de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas de la Universidad de Sevilla, se ha dedicado a poner en valor el patrimonio arquitectónico industrial andaluz. Su gran objetivo ahora, tras la aprobación de la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía en noviembre y la dedicación de un título a lo industrial, es el desarrollo de un Plan Andaluz del Patrimonio Industrial. Basten algunos ejemplos de este legado. En Antequera, el conjunto fabril Plaza Henchidero es un elemento aún visible del desarrollo de una ciudad que entre 1841 y 1868 se dedicó en su mayor parte a la producción lanar, hasta el punto de que el veinticinco por ciento de la población vivía de este sector. En Almería permanece intacto un monumento al dispendio económico. Un tal Diego María Madolell, natural de Tabernas, logró convencer a muchos financieros para construir una presa en el entorno de Níjar y así regar la zona. Nunca se llegó a poner en marcha. Fueron invertidos cinco millones y medio de reales, una cifra inmensa si se tiene en cuenta que el presupuesto del Estado era de setenta millones. El complejo minero de Linares, donde estaba el Estado pero también franceses e ingleses, se conserva en buen estado.Se desarrolló a partir de 1860 gracias a una experiencia pionera: la introducción de la máquina de vapor para desaguar las minas.

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