valencia - betis | el otro partido

Europa, con la boca pequeña

  • El Betis desaprovecha una cita para demostrar de verdad que quiere jugar por el Viejo Continente

  • La falta de ambición y veneno vuelven a aparecer

El valencianista Guedes y el verdiblanco Francis pugnan por el balón en un lance de la segunda parte del encuentro disputado en Mestalla. El valencianista Guedes y el verdiblanco Francis pugnan por el balón en un lance de la segunda parte del encuentro disputado en Mestalla.

El valencianista Guedes y el verdiblanco Francis pugnan por el balón en un lance de la segunda parte del encuentro disputado en Mestalla. / EFE

La manera en la que el Betis cayó derrotado en Valencia dejó en el aire una cuestión: ¿de verdad el club verdiblanco quiere ir a Europa o el mensaje se lanza con la boca pequeña? Cierto es que el potencial del Valencia es superior al de los heliopolitanos, pero éstos apenas le buscaron las cosquillas al equipo de Marcelino García Toral, que una vez más le ganó la partida a Quique Setién. La puesta en escena de los de Heliópolis no fue mala, pero con el paso de los minutos, e incluso con el marcador en contra, el Betis se pareció a un equipo de balonmano, moviendo la pelota de un lado para otro sin profundidad, sin daño, sin nadie que rompiese entre líneas, salvo Joaquín en alguna ocasión. Demasiado fútbol de mentira para un equipo que tenía en Mestalla la oportunidad de demostrar las credenciales como candidato máximo a querer jugar por el Viejo continente la próxima temporada.

No se vio ambición en el Betis desde un primer momento, y menos reacción desde el banquillo. 2-0 en el marcador y el primer cambio fue Francis por Barragán... Y Tello al campo en el minuto 83 para pasar entonces a defensa de cuatro. Tarde, como casi siempre. Con cinco defensas y perdiendo, el Betis de ayer se pareció al del año pasado en Riazor con Víctor Sánchez del Amo, sólo que adornado con esa posesión estéril (40% para el Valencia y 60% para el Betis al final del encuentro) que no lleva a ninguna parte si no es acompañada de profundidad, velocidad y gol, precisamente lo que los verdiblancos tenían en el banquillo y tan tarde apareció en el terreno de juego, pues ni el gol de Bartra que Hernández Hernández anuló sirvió de excusa para tapar un flojo partido.

El Betis, pese a jugar con tres centrales y dos carrileros, volvió encajar goles, una cuestión que simplemente se resume en la calidad ofensiva del Valencia, muy por encima de la Deportivo, el Levante y la Real Sociedad el pasado jueves en Heliópolis (las tres veces que los de Setién dejaron la portería a cero en las últimas jornadas). Se ha pasado de un Betis ofensivo a uno, a priori, más firme, más consistente, pero ayer sin apenas presencia en ataque y con errores puntuales atrás, como el de Jordi Amat -recuerda a Jordi Figueras cada vez más-. La fragilidad atrás apareció otra vez. También, en el plano individual se echó en falta el paso de adelante de jugadores como Camarasa, mientras que otros, como Javi García, estuvieron desubicados en muchas ocasiones por la forma en la que ayer los heliopolitanos estuvieron plantados en el campo.

Todo esto provoca el debate en torno a la figura de Quique Setién (once inicial, planteamiento, cambios...), pero más allá de la figura del entrenador -éste no vino sólo a Heliópolis ni firmó por tres años- resta saber si existe en el club verdiblanco, en sus dirigentes, el convencimiento absoluto de que de verdad quiere estar en Europa la temporada que viene. El discurso público usado es el del partido a partido o el basado en que si no logra plaza europea este año será el que viene. Poca ambición y falta de veneno. A ver en Vitoria...

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