Liga Santander

Redención sin puntos (0-1)

  • El Betis compite y por momentos somete al Atlético, pero vuelve a perder tras desinflarse demasiado pronto

Comentarios 1
De la inacción a la gallardía. Del bloqueo de mente y piernas a vaciarse sobre la hierba, aunque demasiado pronto. Una semana medió entre aquel indigno Betis de Las Palmas y el que ayer volvió a defender el escudo de las trece barras como su prosapia y su historia exigen. Ambos Betis cayeron por un solo gol. Pero a partir de ahí, ni una similitud más que la indumentaria.

Lo que queda es lo que queda, y al Betis se le va desinflando el mullidísimo colchón que llegó a disfrutar sobre las plazas de descenso. Ya son sólo seis y lo peor, con el equipo sumergido en una dinámica perdedora que debe cercenar de raíz el próximo lunes 18 en La Rosaleda, ante un rival que lo recibirá muy necesitado, precisamente por penar en el temible pozo, pero también espoleado por ese 0-2 de ayer en Anoeta. Ojo que se antoja una cita de las que marcan el destino.

Si sale el Betis punzante, creativo y hasta autoritario de la primera media hora ante uno de los diez mejores equipos de Europa, como es este Atlético que ahormó Simeone, a fe que los aficionados verdiblancos que se desplacen a la Costa del Sol tienen muchos visos de regresar satisfechos y felices. Difícil agarrar de la solapa a los pretorianos de rojo y blanco como ayer lo hicieron los chicos de Quique Setién.

El cántabro, de salida, sorprendió al Cholo al ubicar al recuperado Fabián a la derecha de Guardado para conformar un novedoso doble pivote. Por delante de ellos, Boudebouz por fin en su sitio predilecto para que tratara de soltar su exquisita zurda y surtir de pases a Joaquín, Sergio León o Tello. La hierba empezó a dar lo que Setién planeó en la pizarra.

Fabián se abría a la derecha cuando Adán trataba de sacarla entre el murmullo del graderío. A la izquierda, Guardado también se ofrecía, aunque no bajaba tanto como en otras ocasiones. Y tener a Feddal a la siniestra daba aún más garantías de éxito en ese propósito de rasear el cuero. Así fue.

Al otro lado del tablero, el Atlético salía con un 4-4-2, con Correa junto a Gameiro arriba. En la medular, cuando los béticos dibujaban ese primer triángulo en la salida, los colchoneros empezaron a sufrir: Tello y Joaquín abrieron pasillos para que Durmisi y sobre todo Barragán se colaran hasta la línea de fondo y colgaran centros tensos y peligrosos. Ahí, en el remate, le faltó al Betis capacidad intimidatoria. Y ante este Atlético, más.

En el primer cuarto de partido, el 75% del tiempo el balón era para los rayados en verde y blanco. Y no es que el Atlético estuviera cómodo bajo ese dominio del rival. No era un dominio ficticio. Era real. Aunque romo.

La ocasión más clara en esa briosa fase, después de un tiro de Boudebouz a las manos de Oblak en un contragolpe lanzado por Tello (3’), llegó a balón parado con una falta indirecta que botó Joaquín desde la esquina izquierda. El balón viajó de palo a palo entre un bosque de piernas y nadie lo cazó. Pero de remates, nada de nada.

Equipos del nivel de este Atlético no necesitan estar enchufados para herir. Y bastó una precisa y larguísima apertura de Godín a Vrsaljko, tras el rechace de la zaga bética en un saque de banda de los madrileños, para que el Atlético virara el guión hacia sus intereses como tantas otras veces con Simeone. Pelota rasa y fuerte al área pequeña desde la derecha, Gameiro no llega pero distrae a Adán y en el segundo palo, a la espalda de Barragán, que jamás lo detecta, aparece Saúl, el especialista en hacer goles de oro, para tirarse al verde, alargar la pierna y marcar.

El 0-1 fue un rejonazo en toda regla. El Betis quedó un tanto aturdido y un minuto después, Correa tuvo una muy clara pero soltó un inocente tiro a las manos de Adán con dos compañeros a su izquierda. En ese cuarto de hora hasta el intermedio, el Atlético se vino arriba. Ya neutralizaba esas triangulaciones al primer toque que tanto lo habían desestabilizado.

Tras el descanso el Betis no desistió y su siguiente arreón, sin el vigor ni la clarividencia de la primera, al menos sirvió para devolver la circulación del balón a las cercanías de Oblak. Sergio León se anticipó a Savic, que estuvo a punto de hacerle penalti, minutos antes de que Tello, en un botepronto con el efecto abierto hacia la escuadra izquierda de Oblak, se encontró con la poderosa mano del portero esloveno (60’).

Ahí acabó el Betis. Guardado se rompió (66’), Joaquín se quedó sin gasolina y Setién echó de menos más munición en el banquillo. No estaba el decorado para que los chavales Julio Gracia y Ruibal, en su debut en Primera, rompieran el molde con el que Simeone ha ganado tantísimos partidos.

El Betis volvió a perder por un gol a cero, como en Las Palmas. Pero en las maneras medió una galaxia. En Málaga es perentorio que esas maneras sumen puntos.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios