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Una balanza desequilibrada

  • La apuesta de Escribá por el buen fútbol sigue presente en un equipo con pegada arriba y frágil atrás sin Musacchio.

  • Bruno y Trigueros, el eje amarillo.

Fran Escribá dialoga con Trigueros, con Santos Borré detrás y Álvaro González al fondo, en un entrenamiento previo a un partido de Liga Europa. Fran Escribá dialoga con Trigueros, con Santos Borré detrás y Álvaro González al fondo, en un entrenamiento previo a un partido de Liga Europa.

Fran Escribá dialoga con Trigueros, con Santos Borré detrás y Álvaro González al fondo, en un entrenamiento previo a un partido de Liga Europa. / Domenech Castelló / efe

El Villarreal visita Heliópolis inmerso en un pequeño bache de resultados y juego tras caer derrotado en las dos últimas jornadas ante Las Palmas (1-0) y Eibar (2-3), de ahí que sienta ya la presión del Athletic Club en la lucha por acabar la temporada en puestos europeos. El conjunto de Fran Escribá tiene un estilo de juego perfectamente definido, en el que prima el buen trato del balón y la movilidad y pegada de sus hombres más adelantados para intentar perforar la portería rival. Sin embargo, en defensa, los amarillos están acusando la ausencia de Musacchio, que sigue de baja por una intervención en la muñeca derecha. Ni Bonera ni Álvaro González transmiten la seguridad de su compañero lesionado, aunque en líneas generales el cuadro villarrealense está mostrando ser un equipo competitivo, con mucha calidad del centro del campo hacia delante.

Cinco triunfos, seis empates y tres derrotas (21 puntos) es el balance del Villarreal a domicilio en lo que va de temporada, clave para estar todo el año en la zona alta de la tabla.

Sin balón

En el 4-3-3 que usa el Villarreal, los pupilos de Escribá alternan una presión alta, para impedir a su rival que salga con el balón desde atrás de manera cómoda, con movimientos para jugar más arropados y salir al contraataque, realizando Bruno Soriano, que es el timón de su equipo a la hora de presionar y mantener la posesión por delante de la defensa, y Trigueros, en la presión y distribución, los roles principales para hacerse con la pelota lo antes posible y elaborar fútbol.

Samu Castillejo o Jonathan dos Santos suelen ocupar la tercera plaza en el centro del campo, realizando el ex del Barcelona una labor de más desgaste que el malagueño, que suele ser más creativo.

Con balón

El fútbol del Villarreal lo genera Trigueros. El medio centro suele llevar, con el apoyo de Bruno Soriano, la manija en la creación de un equipo que tiene un estilo de juego con la pelota bastante ofensivo y en el que destacan hombres como Roberto Soriano, ex futbolista de la Sampdoria; Soldado, que se encuentra en un buen momento tras recuperarse de su grave lesión de rodilla; y Bakambu, delantero potente que busca en el tramo final de la temporada mejorar su registro goleador (3 goles y una asistencia en 17 partidos de Liga).

Además, Escribá tiene en el banquillo un buen fondo de armario, con jugadores como Adrián, Santos Borré o el italiano Nicola Sansone, que apunta a la titularidad tras descansar en el choque de la última jornada ante el equipo eibarrés.

Lo mejor

La calidad y el gol de los hombres de ataque. Bakambu, Soriano, Soldado...

Lo peor

La fragilidad de los centrales, poco contundentes, que sufren con los balones al espacio. Además, los amarillos, como demostraron ante el Eibar, suelen cometer errores de concentración que acaban en gol encajado.

El perfil: Roberto Soriano

Caricatura de Roberto Soriano. Caricatura de Roberto Soriano.

Caricatura de Roberto Soriano.

Gol, disciplina e inteligencia sobre la hierba. Roberto Soriano (08-02-1991, Darmstadt) nació en Alemania, iniciando su carrera en el equipo de su localidad natal para llevar a cabo su formación completa en los escalafones inferiores del Bayern Múnich. Sin embargo, ante la imposibilidad de dar el salto al primer equipo bávaro, pasó al filial de la Sampdoria, club en el que explotó tras ser cedido al Empoli. Por eso, Soriano tiene la inteligencia táctica del fútbol alemán y la disciplina del balompié italiano, además de un talento innato para desbordar en el uno contra uno y chutar a gol con su potente pegada. Así, en su primer año en el Villarreal, este interior ambidiestro suma nueve goles y seis asistencias en 25 encuentros de Liga. Un bagaje formidable para un futbolista que se ha convertido en uno de los aciertos de la secretaría técnica del cuadro amarillo de cara a reforzar al equipo para la presente temporada.

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