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Sin salida en el laberinto

  • Un Betis demasiado horizontal cae otra vez en la trampa del Valencia

Barragán golpea el balón durante el partido Barragán golpea el balón durante el partido

Barragán golpea el balón durante el partido / RBB

No quiso Quique Setién un duelo como el de la primera vuelta y su planteamiento inicial pretendía mantener la posesión en campo rival y alejar así el peligro del área propia. El resultado final fue un fútbol excesivamente horizontal, que no encontró una salida a ese laberinto defensivo que planteó su rival, que acabó penalizando sus pérdidas con acciones rápidas al espacio para decidir el encuentro.

Pese a un polémico gol anulado a Bartra que lo pudo meter en el partido, el Betis jugó casi siempre a lo que quiso el Valencia, con esa trampa de Marcelino de conceder el balón y el dominio para contragolpear. El 1-0 llegó en una pérdida de Mandi en una esquina valencianista y el golpeo en largo de Guedes aprovechó la velocidad de Rodrigo tras el fallo de Amat; el 2-0 se inició con otra contra rápida que detuvo Adán, pero en la salida posterior se produjo una recuperación ché -Kondogbia- en campo del Betis, que acabó en el pase a un Zaza completamente solo al aprovechar el despiste de la zaga.

FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía. FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía.

FUENTE: Elaboración propia. GRÁFICO: Dpto. de Infografía.

Defensa

Acumuló Setién numerosos jugadores con un perfil defensivo para minimizar riesgos, con un 5-4-1 en fase defensiva. Javi García vigilaba muy de cerca a Parejo, lo que lo sacaba de su zona habitual, que era ocupada con la anticipación de Bartra en la mayor parte de las ocasiones.

En ese juego posicional, los heliopolitanos apenas sufrieron con la movilidad de Guedes; otra cosa sucedió tras las pérdidas de balón de ese fútbol inocuo, en las que el Valencia sí castigó los espacios que dejó el planteamiento verdiblanco.

Ataque

Con la pelota, el Betis pasaba a un 3-4-2-1, con los carrileros a la altura de Javi García y Fabián, que formaban un cuadrado por dentro con Camarasa y Joaquín, para que Loren se quedase en la punta. Así dominaron la pelota los los verdiblancos ayer durante muchos minutos, pero sin apenas inquietar a Neto.

Ese fútbol de posesión y sin profundidad de los primeros 45 minutos se asemejó al de hace unos días en el otro campo de Valencia. La diferencia es que ayer sí había enfrente un conjunto que castigaba las pérdidas y que generó peligro al contragolpe.

Pese al 2-0 nada más empezar la segunda parte, Setién tardó en cambiar esa idea inicial que apenas generó peligro. Ni siquiera la movilidad de Bartra, que se incorporó al ataque, generó esa superioridad que justificase esa fórmula, y pese al polémico gol anulado al central.

La tardía entrada de Tello, que cambió el dibujo, apenas tuvo trascendencia ante un Valencia ya muy cerrado atrás.

Virtudes

La fe para seguir en el partido pese a la desventaja.

Talón de aquiles

Con un fútbol muy previsible ante un rival que sí castiga el error; tampoco hubo un plan alternativo para cambiar el duelo.

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