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La varita de Garitano

  • El guipuzcoano tiene al Leganés en la zona media con un fútbol basado en el contraataque y el balón parado

  • Pocos goles a favor y en contra

Asier Garitano pide concentración a sus futbolistas durante un encuentro de la presente temporada en el estadio de Butarque. Asier Garitano pide concentración a sus futbolistas durante un encuentro de la presente temporada en el estadio de Butarque.

Asier Garitano pide concentración a sus futbolistas durante un encuentro de la presente temporada en el estadio de Butarque. / Rodrigo Jiménez / efe

El Leganés visita el Benito Villamarín situado en la zona media, con los mismos puntos que el Betis, y metido en ese grupo de equipos que luchan por acercarse a la zona de puestos europeos. Mérito tremendo para un equipo que una temporada más entrena Asier Garitano, que tras el ascenso y el objetivo cumplido de mantener la categoría sigue este año mostrando una regularidad muy buena que le está permitiendo, por ahora, no pasar demasiados apuros.

Y así lo reflejan los datos, con siete victorias, tres empates y siete derrotas. Además, el cuadro peinero es uno de los menos realizadores de la categoría (13) y también, uno de los menos goleados (14). Un equilibrio conseguido a base de competir, con un estilo de juego definido en el que predomina la agresividad, el no dejar espacios y la verticalidad antes que el buen trato de la pelota.

Sin balón

El Leganés se siente muy cómodo sin la pelota, con un esquema basado en el 4-2-3-1, realizando una presión fuerte -no muy alta- para robar la pelota y así aprovechar las salidas al contraataque. Dos puntos fuertes a los que hay que unirle otro fundamental, el juego aéreo, cuya importancia queda mostrada en un dato: de los 13 tantos a favor que llevan los pepineros, cinco han sido a balón parado, precisamente uno de los puntos débiles del Betis. Así, hay hombres que destacan en estas facetas, como Amrabat, cuya velocidad y desborde suele ser uno de los principales argumentos ofensivos de su equipo; Beauvue, que también destaca por su verticalidad; y Gabriel Pires, centrocampista de mucho trabajo, con llegada y una buena pegada con la pierna izquierda. Futbolistas verticales para intentar aprovechar los espacios que deja el rival, como se pudo comprobar en su última victoria, en casa, ante la Real Sociedad (1-0).

Con balón

No es la conducción del balón ni la posesión el punto fuerte del Leganés, todo lo contrario. Los blanquiazules no se sienten muy a gusto cuando tienen que construir el fútbol, que empieza en las botas de Rubén Pérez, siempre mejor en la destrucción que en la construcción. Sólo Eraso, siempre moviéndose por la media punta, suele dotar de sentido al fútbol del Leganés, sin obviar a Gumbau u Omar Ramos, que suelen ser el tercer medio centro en el triángulo de Garitano.

Lo mejor

El funcionamiento como bloque que tienen los madrileños. El Leganés no se suele descomponer nunca ante la adversidad, sabe leer bien el partido y cuando se pone por delante en el marcador a sus rivales les cuesta mucho crear peligro, teniendo también como punto fuerte el hecho de defender a balón parado.

Lo peor

Tres son los puntos débiles del Leganés. El primero, la poca finalización de las ocasiones de gol que crea; segundo, la cantidad de faltas que hace en zonas de peligro; y tercero, la falta de creación a la hora de elaborar el juego. Defectos que siempre intenta que se noten los menos posible.

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