Fútbol femenino

A Primera (2-1)

  • El Betis certifica un merecido ascenso tras adjudicarse un partido en el que fue claro dominador. Las pupilas de Pry acosaron sin descanso la portería de su oponente.

Algo más de 90 minutos separaban al Betis de consumar su ascenso a Primera. 90 minutos de nervios en los que la escuadra verdiblanca acosó hasta la extenuación a un Femarguín ralentizado por el calor y desdibujado por el acierto de sus rivales. 90 minutos de tensa espera, de gritos de apoyo procedentes de unas gradas a rebosar, volcadas con sus guerreras, las artífices de una histórica hazaña. Cinco años después de constituirse el equipo sénior femenino del Betis, las pupilas de María Pry son dignas merecedoras de competir el año que viene en la máxima categoría del fútbol femenino español. 

El 1-1 cosechado en la ida en el Municipal de Arguineguín obligaba a las de Heliópolis a sentenciar en casa encomendándose a su habitual intensidad. Conservar el empate, resultado favorable para sus intereses, no entraba en sus planes. 

Apenas 28 minutos tardaron en mostrar sus credenciales para el ascenso gracias a Beíta, que firmó un golazo al picar la pelota en el corazón del área pequeña aprovechando la mala salida de Aco. 

Al 1-0 lo acompañaron los cánticos procedentes de la grada. "Sí, sí, sí, lo vamos a conseguir", se escuchaba sin descanso. La afición disfrutaba del despliegue físico y táctico de sus jugadoras, con el que anuló a las visitantes, que no hallaban tregua a su acoso. 

Apenas seis minutos después, Laura remató un balón desde la media luna del área del Femarguín para firmar un tanto con suspense, pues el balón golpeó primero en el larguero antes de entrar en la portería. 

Lejos de disminuir el ritmo, el Betis se gustó y gustó a sus seguidores. La banda izquierda se convirtió en un carril para las constantes subidas de las verdiblancas, sobre todo de Rosita, la más activa en esa zona y un verdadero tormento para el cuadro canario.

Al filo del descanso llegó la primera intervención de Raquel, providencial para rechazar un balón muerto que había chutado Zaira.

En la segunda mitad, las de Pry optaron primero por controlar el ritmo del partido para no cometer riesgos innecesarios. Además, el calor empezaba a hacer estragos.

El Betis notó la marcha de Beíta, que entre lágrimas abandonó el terreno de juego en el 64 ovacionada por el público. Un golpe le impidió seguir y no le quedó más remedio que sufrir desde el banquillo el desenlace del choque.

En la recta final, los nervios se apoderaron de las locales, algo precipitadas, lo que aprovechó Zaira para batir a Raquel, que se lamentó de su único error.

Pero la distancia resultó insalvable para el Femarguín. Al escuchar el pitido final, las béticas estallaron en un grito de rabia y júbilo. Acababan de escribir una nueva página de la historia verdiblanca.

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