betis | valencia · la previa

El calibrador de las ambiciones

  • Test El Betis quiere vencer al Valencia para convencerse de que esta temporada está ya listo para dar un salto en sus aspiraciones Cambio Beñat entra por Rubén Pérez, lesionado.

Comentarios 1

El partido que anuncian los carteles para esta tarde en Heliópolis no es decisivo, no es a vida o muerte ni marcará el futuro de ningún entrenador. Pero tampoco será un pulso más. Ni por la enjundia de los contendientes, dos históricos del fútbol español, ni por el mensaje que lleva implícita la victoria para el afortunado que la consiga, si es que alguno lo hace, a eso de las ocho menos diez de la tarde.

Si el Valencia se lleva los tres puntos, Pellegrino habrá sofocado por ahora el fuego de Mestalla, tan dado a avivarse, ya que ese éxito, después de la remontada ante el Athletic y la goleada en Minsk ante el BATE, que aclaró su futuro en la Champions, terminará de encarrilar a su equipo en la vereda de las aspiraciones que se le presuponen por potencial y presupuesto.

¿Y si gana el Betis? ¿Por qué no va a reivindicar el Betis, sexto hoy, su derecho a soñar con objetivos más nobles que la permanencia si hace doblar las rodillas al equipo que acabó tercero en las tres últimas Ligas? En las tripas del club de las trece barras, conviven dos corrientes de opinión. La primera se anuda a la cautela y no quiere ir más allá, por ahora, de la simple supervivencia en la máxima categoría del balompié español. Pero otra corriente, de nuevo cuño, clama ya por un giro de tuerca en el discurso institucional; aboga por refrescar la ilusión de la parroquia verdiblanca por agarrar el botín que, sin ir más lejos, asió hace unos meses un club de mucha menos prosapia que el Betis, precisamente el vecino del Valencia.

Con más de tres cuartos de competición aún por delante, hablar de pasaportes se antoja precipitado. Y alguno dirá que hasta insensato. Pero es impepinable que el método de Mel, en espera de que el juego mejore, se va solidificando a base de puntos. Empezar a sumar pronto ha reforzado su manual, más pragmático y menos colorista que la pasada campaña. Y que vencer al Valencia supondría un aldabonazo mayúsculo para que el equipo se termine de convencer de que su estatus no va a ser flor de un día.

Fue ayer el propio entrenador el que lanzó al aire en la sala de prensa un mensaje de ambición, de orgullo, de reforzamiento moral para que sus chicos afronten el difícil calendario que se avecina sin el mínimo complejo. Parece que Mel quiera huir del conformismo de los cuarenta y muchos puntos, ese que marca un límite tan definido, e invita al equipo a soltar amarras, a ver hasta dónde llega. "Sueño con ir por Europa, y no por una pretemporada". Sus palabras rezuman confianza, fe. Y ambición.

Y esta tarde vuelve el hombre que dispara la ambición del Betis sobre la hierba, Beñat. Con él, el Betis juega a otra cosa. Sobre todo si el organizador está fresco de piernas y mente. El internacional invita al resto del equipo a apretar más arriba, entre otras cosas porque asegura más la posesión y suele dar a las jugadas lo que éstas le piden: desahogar, abrir, lanzar en largo... o finalizarla. En Pamplona quedó claro que este Betis cada vez concede menos atrás y que el cero en su portería no es la empresa casi imposible de antes. Pero faltaba Beñat, la pieza que eleva la ambición en cada partido... y en la temporada.

Era seguro que volvería Beñat. Y la incógnita del sacrificado quedó despejada ayer. Rubén Pérez se dañó el jueves un ligamento por un golpe con Igiebor y tendrá que descansar esta tarde y, posiblemente, el jueves en Valladolid. Por ello, Cañas -más anclado por delante de la zaga-, Beñat y Salva Sevilla conformarán ese trío que tratará de plantarle batalla a un centro del campo físico y dinámico, como es el que sostienen Gago y Tino Costa.

En la retaguardia, Mario también vuelve una vez cumplida su sanción. Lo hará en lugar de Perquis, que cumplió ante Osasuna e irá entrando en la rueda de rotaciones más pronto que tarde, quizá en el inminente arranque de la Copa. Junto al central canario actuará el nuevo jefe de la zaga, Paulao.

En el lateral diestro, Nelson sabe que el crédito no es eterno y hoy tendrá que aportar algo más en ataque justo en el flanco por donde este Valencia está ofreciendo más dudas defensivas, el izquierdo. Por delante del caboverdiano, es probable que recupere la titularidad Agra. Mel confirmó ayer que Rubén Castro, que otra vez empezó como falso extremo diestro en Pamplona, volverá a ejercer como punta de lanza para hacer lo que mejor hace, crear peligro en el área y hacer goles de todos los colores. Y es de suponer que para abrir aún más el juego y jugar la baza de la velocidad ante un rival que no se encerrará, Juan Carlos conservará su lugar en el ala izquierda, con Álex Martínez apoyándolo desde atrás.

Laterales ofensivos, dos de los tres medios ofensivos, más dos extremos. El Betis es más pragmático esta temporada, sí, pero el once que hoy saca Mel ante todo un Valencia no refleja pragmatismo ni conservadurismo. Anuncia ambición. Y quiere otras ambiciones.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios