Chequeos oftalmológicos y vida sana, claves para prevenir la DMAE

  • La degeneración macular asociada a la edad causa la pérdida de visión central y 'arruina' la vida cotidiana · El diagnóstico precoz ayuda a aplicar terapias eficaces

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE), que se caracteriza por la pérdida de visión central, alcanza a más de 30 millones de personas en el mundo y es la principal causa de ceguera en mayores de 50 años. Además, multiplica los riesgos del día a día, empeora la calidad de vida y complica las relaciones familiares y sociales.

Así lo pusieron de manifiesto en París, en un acto de prensa, el presidente de la Asociación de Degeneración Macular de Holanda, Bram Rutgers, y el presidente y director médico de la Fundación Angiogénesis, William Li, que coincidieron en la importancia de los chequeos oftalmológicos y de una vida saludable para prevenir la DMAE y, si ha empezado ya a manifestarse, "no esperar a que la enfermedad avance".

Si el ejercicio físico mejora las defensas del organismo, una dieta rica en ensaladas, verduras y fruta reduce el riesgo de DMAE.

Y también son beneficiosos el control del peso -la obesidad facilita la progresión a la fase avanzada o DMAE húmeda- y de la presión arterial. Las personas fumadoras son dos o tres veces más propensas a desarrollar la enfermedad. En todo caso, el principal factor de riesgo es la edad, y también hay que tener en cuenta los antecedentes familiares.

Rutgers subrayó que la DMAE "te cambia la vida", al aumentar las dificultades cotidianas, con la consiguiente dependencia (los afectados ingresan antes en residencias) y riesgo de depresión (hasta un 30% de casos); también duele "no ver crecer a los nietos", remachó. Por otra parte, se duplica el riesgo de muerte prematura, tanto por el mayor peligro de caídas, fracturas y accidentes con la luz o el fuego, como por la pérdida de autonomía para el autocuidado de otras enfermedades (cardiovasculares, diabetes, cáncer).

Según Li, "estamos en medio de una revolución terapéutica: no había nada en 2006, y ahora hay muchos tratamientos en camino", remarcó en referencia a "16 agentes en investigación". El gran salto lo dieron las terapias antiangiogénicas dirigidas sobre la proteína VEGF, que forma nuevos vasos sanguíneos anormales en el ojo que 'gotean' sangre y líquido y dañan la mácula. La forma más grave es la DMAE húmeda (15% de los casos), que aumenta el riesgo de ceguera. La terapia antiangiogénica detiene el crecimiento de esos vasos, y su última novedad es aflibercept, aprobado en Estados Unidos y Australia. Su dosificación es más llevadera, con una inyección en el vítreo al mes durante el primer trimestre, y después una cada dos meses.

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