Destacan la importancia de velar por las emociones de las mastectomizadas

  • La pérdida de atractivo tras la intervención mamaria puede desencadenar en una pérdida del valor de la propia persona

Si bien el diagnóstico precoz y la cirugía conservadora han mejorado el tratamiento del cáncer de mama, la mastectomía sigue siendo un drama psicológico para la afectada. Una investigación hecha por el psiquiatra José Manuel García Arroyo, profesor en la Universidad de Sevilla y especialista del área hospitalaria Virgen del Rocío, explica cuán importante es el reconocimiento de las emociones que aparecen en las distintas fases de la enfermedad para un tratamiento multidisciplinar y adecuado en la paciente. En el estudio se analizaron las experiencias psicológicas referidas al cuerpo en 52 mujeres mastectomizadas. A los conceptos de la psiquiatría clásica como cuerpo, corporalidad y esquema corporal, se añadió un nuevo eslabón: el esquema corporal sexuado, pues las afectadas cuestionaban el valor de su cuerpo en algún momento del tratamiento.

Según el trabajo clínico, al principio el impacto del diagnóstico haría que la mujer experimentara el miedo a desaparecer. Para posteriormente, dada la rapidez de los acontecimientos, la protagonista se inclinara hacia una actitud vitalista y luchadora en la toma de sus decisiones. García Arroyo señala que esto "no supone una aceptación real del problema pues suelen aparecer derrumbamientos posteriormente".

En la fase de la intervención quirúrgica, la investigación advierte que el miedo se centra en la posibilidad de la ruptura anatómica, y por ello, muchas mujeres sienten auténtico horror a enfrentarse al espejo. Una vez se han visto, la despersonalización o el extrañamiento aparecen como reacción ante su nueva imagen.

Progresivamente, al ser la mama una parte muy erotizada de la estructura física de la mujer, las actitudes psicológicas desarrollados son la pérdida de atractivo y de la feminidad, asociados a sentimientos des estimativos y disminución de la libido. Incluso, puede que la paciente llegue a generalizar en una pérdida del valor de su propia persona y esto desencadene problemas en las relaciones sociales e íntimas, Según el psiquiatra "algunas mujeres estudiadas se sentían blanco de miradas ajenas, críticas o rechazos. Y evitaban actos como ir a la playa".

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