¿Leemos y entendemos las etiquetas?

  • Los expertos quieren que las etiquetas de los alimentos se conviertan en una herramienta para luchar contra la obesidad. Pese a los esfuerzos, creen que los mensajes no calan.

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Lo han intentado todo pero o las etiquetas no se leen o no se entienden. El último experimento lo propuso la directora ejecutiva de la Real Sociedad de Salud Pública de Reino Unido, Shirley Cramer. En un editorial de The British Medical Journal proponía incluir en las etiquetas de cada alimento la actividad física necesaria para quemar las calorías consumidas. Apoyaba su propuesta en el hecho de que existen escasas evidencias de que las actuales etiquetas, incluidas todas las novedades de forma y color para hacerlas más atractivas, fueran útiles para cambiar los comportamientos de los usuarios.

Así que lo que propone la experta es que cuando usted se compre un donuts de chocolate sepa, antes de comerlo y si le da por leer la etiqueta, que necesitará 30 minutos de bicicleta para quemar su capricho del día. Si se come una bolsa de patatas, tendrá que correr 40 minutos y si se toma una Coca Cola, habría que caminar 30 minutos.

Al parecer estos datos tendrían un efecto disuasorio sobre su gula y usted acabaría eligiendo alimentos más saludables, y mejorando su alimentación. La experta señala que funcionaría porque no es un mensaje restrictivo, en lugar de una prohibición se trataría de proponer comenzar una actividad para neutralizar el exceso de calorías. En España aún no tenemos en marcha nada parecido pero algunos expertos creen que podría ser una buena idea, dadas las tasas de obesidad infantil que se pronostican para dentro de una década. Se ajustaría además al mensaje que se quiere transmitir desde sociedades científicas como la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) de que tanto la alimentación como la actividad física son importantes a la hora de controlar el peso.

¿Sería posible una iniciativa de este tipo en España? Los expertos del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) no lo descartan y creen que podría ser "una opción más" para ayudar a las personas a entender mejor el contenido energético que aportan los alimentos y que esa información "les sirva para hacer mejores elecciones nutricionales".

Desde el punto de vista psicológico, un aspecto importante en el control de peso, otros expertos creen que "el exceso" de información puede ser "contraproducente". "El que está haciendo una dieta ya suele estar suficientemente obsesionado contando calorías y muchas veces las razones del sobrepeso son más profundas", opina la psicoanalista y terapeuta Mariela Michelena.

LA SEEM propone añadir otras cuentas que mejorarían la iniciativa británica. Por ejemplo, no solo añadir actividad deportiva a las etiquetas, puesto es para muchas personas una quimera, y comprar con actividades de la vida cotidiana: subir tramos de escaleras, andar, etc. Creen que de este modo se estimularía más la práctica de cualquier actividad física y no solo la que se identifica claramente con el gimnasio o el deporte.

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