Prevención · Vacunación contra el virus del papiloma humano

VPH en mujeres adultas

  • Cinco sociedades científicas justifican la vacunación porque el riesgo de infección por el virus causante de cáncer de cérvix continúa a lo largo de la vida.

Hay "evidencia científica de peso para avalar la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH)", que es la principal causa de cáncer de cérvix. Y no solo, añade José Antonio Vidart, jefe de Obstetricia y Ginecología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, para niñas de 11 a 14 años -la indicación cubierta por la sanidad pública española-, sino también para mujeres adultas, que pueden beneficiarse de ella y que deberían poder hacerlo "de forma individualizada tras sopesar los pros y contras" con su especialista.

Vidart, también catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense madrileña, centra así las recomendaciones de un documento sobre el tema avalado por cinco sociedades científicas: Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia, Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), Asociación Española de Vacunología, Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria y Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.

El trabajo "rellena un gran hueco" de demanda de más información, máxime cuando, como el propio texto señala, "incluso en el colectivo de ginecólogos españoles que desarrollan su actividad asistencial en el ámbito de la patología cervical y colposcopia", se constata "un relativo desconocimiento sobre aspectos importantes" de la ciatada vacuna "fuera de los programas de vacunación sistemática" en mujeres con o sin infección por VPH.

Aureli Torné, especialista de la Unidad de Ginecología Oncológica del Hospital Clínic de Barcelona, se apoya en una encuesta en ese colectivo médico para situar el alcance de sus "dudas". El 66% prescribe la vacuna a mujeres previamente expuestas al VPH, pero solo un 51% lo hace a mujeres con lesiones cervicales. Y no pasa del 26% quienes conocen protocolos específicos sobre la vacunación de adultas.

Xavier Castellsagué, especialista de la Unidad de Infecciones y Cáncer del Institut Català d'Oncología (ICO), subraya que "el riesgo empieza con el inicio de las relaciones sexuales, pero continúa a lo largo de la vida". Y aclara que "aunque la prevalencia disminuye con la edad, el riesgo de persistencia aumenta" con los años. Además, remacha, "la función inmune se deteriora con la edad", lo que se conoce como "inmunosenescencia".

Datos de estudios españoles e internacionales citados por Castellsagué confirman el riesgo de infección por VPH a partir de los 25-30 años (por encima del 10%); la persistencia de la infección, que "aumenta de forma importante a partir de los 45", y el mayor riesgo de lesiones precancerosas en adultas infectadas, que llega a sextuplicar el de las no infectadas en mujeres de 40-50 años. Incluso cuando las lesiones han sido tratadas, apuntó Torné, hay más susceptibilidad a nuevas lesiones y más riesgo de nuevas infecciones y de reinfecciones o reactivaciones por el mismo tipo de virus. En ese contexto, los tres especialistas coinciden en el potencial beneficioso de la vacunación de mujeres sexualmente activas fuera de los programas sistemáticos, que el documento justifica como freno al citado riesgo de nuevas infecciones y más persistencia viral, así como por "la eficacia vacunal preventiva muy alta" (superior al 90%) y por el "buen perfil de seguridad, comparable" al de la vacunación sistemática.

"La vacuna no tiene efecto terapéutico", precisa el texto, pero aporta el "máximo beneficio vacunal" a las adultas sin infección previa ni actual por VPH, y una "alta protección frente al resto de tipos" del virus a las infectadas por alguno de los tipos incluidos en la vacuna. También "puede proteger de la reinfección y reactivación" a las ya tratadas, y hay "ciertas evidencias" de que "reduce el riesgo de segundas lesiones" en las tratadas de lesiones cervicales.

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