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Vías para reducir el riesgo de trombosis

  • La embolia pulmonar es la primera causa de muerte en el embarazo en los países de nuestro entorno

La prevención exige en ocasiones el tratamiento preventivo con heparina durante el embarazo. La prevención exige en ocasiones el tratamiento preventivo con heparina durante el embarazo.

La prevención exige en ocasiones el tratamiento preventivo con heparina durante el embarazo. / getty

La trombosis es la primera causa de muerte en el embarazo en los países de nuestro entorno. El caso más habitual en las mujeres que están esperando un hijo es la embolia pulmonar, causada cuando se produce un coágulo de sangre, habitualmente en la pierna, bloqueando el pulmón.

Por este motivo, las mujeres que presentan algún tipo de trombofilia, que es la propensión a desarrollar trombosis por anormalidades en el sistema de coagulación, deben ser controladas durante el embarazo. Las estadísticas indican que el 41% de las mujeres con trombofilia sufre un evento tromboembólico durante el embarazo o el puerperio, el plazo aproximado de 40 días en el cuerpo materno, sus hormonas y su aparato reproductor vuelven al estado anterior a la gestación.

Un 25% de las mujeres con problemas de fertilidad portan una trombofilia genética"

Estas circunstancias han llevado a la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH en sus siglas en inglés) a poner en marcha el estudio internacional Witeam, en el que se analizará en 3.000 mujeres la posible relación causa-efecto entre trombofilia genética y problemas reproductivos como infertilidad, abortos de repetición o muerte.

La investigadora principal del estudio, que se realizará en 30 países, es la doctora Amparo Santamaría, hematóloga de la unidad de trombosis y hemostasia del Hospital Universitario Valle de Hebrón de Barcelona y del Servicio Hematología del Instituto Dexeus. Como explica, "la mujer tiene cambios hormonales durante su vida, como durante el embarazo o si toma anticonceptivos u otros tratamientos hormonales. Durante el embarazo, por causas fisiológicas, la sangre está más coagulada. Así se evita perder al niño. Pero, en mujeres con tendencia a sufrir trombosis, el riesgo de un coágulo es mayor".

A la hora de analizar cómo se conoce este mayor riesgo, la manera habitual apunta a los antecedentes familiares, aunque también, aunque es menos frecuente, puede realizarse un estudio genético de trombofilia.

Como recuerda la experta, el embarazo aumenta en cinco el riesgo de trombosis, una cifra que crece si además la mujer tiene trombofilia. "Por este motivo, en los países desarrollados, la embolia pulmonar -que es la forma más grave de trombosis- sigue siendo primera causa de muerte en el embarazo. La manera de prevenirlo sería saber si la embarazada tiene tendencia a trombosar y, si es así, hacer prevención durante la gestación con fármacos como la heparina, que es segura y eficaz tanto en la mujer como en el niño. Queremos saber qué mujeres se beneficiarían más y si esta prevención con heparina debe formar parte del protocolo habitual de las mujeres con infertilidad", recalca.

La doctora Santamaría ya dirigió, en este campo, el estudio TEAM, siglas de Trombosis en el Ámbito de la Mujer. Sus principales conclusiones fueron que una de cada diez mujeres gestantes tiene alguna complicación tromboembólica durante el embarazo o puerperio y que la fecundación in vitro o los tratamientos hormonales aumentan hasta 10 veces más el riesgo de trombosis que un embarazo natural.

"Además, una de cada cuatro pacientes con problemas de fertilidad o complicaciones graves durante el embarazo, como abortos de repetición, preeclampsia, mujeres a los que se les muere el bebé a los pocos meses o a las que los bebés son muy pequeños, son portadoras de una trombofilia genética: hay factores que están relacionados y también pueden trombosar la placenta, que es otro órgano lleno de arterias y venas. Es la denominada insuficiencia placentaria", subraya. Se denomina insuficiencia placentaria es la incapacidad de la placenta para proveer los nutrientes necesarios durante el embarazo. Esto se debe a que la placenta no crece o no funciona adecuadamente y el resultado puede causar una restricción del crecimiento uterino y bajo peso al nacer.

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