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La 'e-salud', un presente muy real

  • La Andalucía Digital Week acoge los diferentes progresos logrados en el sector de la salud electrónica, un ámbito que puede ser especialmente útil en enfermedades crónicas

El encuentro propicia la puesta en común de iniciativas tecnológicas enfocadas a distintas áreas. El encuentro propicia la puesta en común de iniciativas tecnológicas enfocadas a distintas áreas.

El encuentro propicia la puesta en común de iniciativas tecnológicas enfocadas a distintas áreas. / archivo

Sevilla ha acogido esta semana la Semana Digital de Andalucía, en la que se han presentado los diferentes progresos logrados en el sector. La salud electrónica -también conocida como e-salud- ha tenido una presencia destacada, ya que puede ser especialmente útil en enfermedades crónicas.

El profesor colaborador de la Universitat Oberta de Cataluña (UOC) Luis Fernández Luque ha participado como ponente en el evento. Opina que el reto de la salud electrónica se centra "tanto en la prevención como en la gestión" de enfermedades crónicas como diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) e, incluso cáncer.

La digitalización del sector público genera datos útiles para diseñar soluciones

"Por ejemplo, la tecnología móvil ayuda a dejar de fumar: participamos en el proyecto europeo Smoke Free Brain ("Cerebro libre de humo"), con una aplicación para móvil que incluso incluye juegos y que ahora se está probando en un ensayo clínico en el hospital Virgen del Rocío. En cáncer hay muchísimas necesidades de los pacientes no cubiertas: entre otras, fatiga, cansancio, dolor crónico… Y hay varios proyectos europeos en marcha en el que estamos desarrollando distintas tecnologías para apoyar a los pacientes", anuncia.

Fernández Luque tiene también diferentes proyectos en marcha en Qatar, centrados en obesidad y diabetes, como investigador en el Catar Computing Research Institute. "Es curioso que, allí, las mujeres tienen más interés por la salud digital que los hombres, no sabemos el por qué. Éste es un ejemplo de que, a la hora de desarrollar estas herramientas, hay que tener claro cuáles son las necesidades de los pacientes y saber qué demandan. Los aspectos culturales y de género juegan un papel muy importante en este aspecto".

Los bulos relativos a la salud que se pueden encontrar en internet es un aspecto que considera especialmente preocupante. "Los bulos no se pueden combatir: tenemos que tener en cuenta que internet es un medio social masivo y dinámico con 5.000 millones de personas conectadas y la información pasa de uno a otro, tergiversándose. Es imposible controlar los contenidos de internet, porque se prohíbe una página en España y se abre en otro país. Los sellos de calidad pueden ayudar un poco a crear conciencia, pero tienen el problema de que si los ciudadanos no los conocen, no sirven para nada", advierte. Según su criterio, el camino pasa por capacitar a la ciudadanía a encontrar la información, ayudándolos a discernir si es de calidad o no. En su opinión, hablar de e-salud no es hablar de futuro, sino es hablar de presente "porque la mayoría de la población tiene acceso a internet. Y mucha gente consulta en Google información sobre su salud, con acceso a cientos de aplicaciones móviles". Este acceso a tantísima información dificulta filtrar los contenidos y las aplicaciones de calidad, por lo que reitera que "la única opción realista para que los pacientes y los profesionales saquen partido a estas innovaciones es formarlos".

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