El 25% de los españoles han sufrido alguna vez una deshidratación

  • El descenso de las temperaturas influye en la cantidad de líquido ingerido.

Con la llegada del invierno y de las bajas temperaturas, pasamos más tiempo en lugares cerrados, nos movemos menos y, en consecuencia, la percepción de sed es menor en esta época. Sin embargo, y a pesar de las bajas temperaturas, en invierno también existe riesgo de deshidratación. No en vano, el 25% de los españoles reconoce que alguna vez ha sufrido una deshidratación, según los resultados de la encuesta ¿Bebes lo que necesitas? realizada por el Observatorio de Hidratación y Salud durante la campaña ¡No te deshidrates!, que contó con el respaldo del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, y que, además, ha estado apoyada por la Organización Médica Colegial y la Fundación Quirón.

Por eso, el OHS hace hincapié en la importancia de mantener un adecuado estado de hidratación, también cuando las temperaturas comienzan a descender. Y es que el invierno es uno de los periodos en que puede aumentar el riesgo de sufrir una deshidratación, ya que con el frío se tiende a no beber lo suficiente. Los españoles, en general, asociamos erróneamente la hidratación con el verano a pesar de que el cuerpo pierde líquidos constantemente.

La calefacción, las prisas, las aglomeraciones y el uso de prendas de abrigo pueden favorecer este proceso. Además, las copiosas comidas que se realizan durante la Navidad, así como el mayor consumo de alcohol, son circunstancias que favorecen la deshidratación.

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