La hipertensión dispone al riesgo de fibrilación auricular

  • La arritmia causa complicaciones como el ictus isquémico, la insuficiencia cardiaca y la morbimortalidad

La fibrilación auricular es una arritmia que puede clasificarse en tres grupos: recurrente que es después de dos o más episodios; paroxística que termina espontáneamente; y persistente que esta sostenida durante más de 7 días. Estas categorías no son mutuamente excluyentes, y un paciente individual puede tener varios episodios de la paroxística y de la persistente ocasional, o lo inverso.

La edad, el sexo, el índice de masa corporal o el comportamiento eléctrico del corazón son elementos subyacentes que ponen a los pacientes en mayor riesgo de desarrollar la arritmia. Pero además, como en otras patologías cardiovasculares, entre sus factores de riesgos están "la dislipemia, la diabetes, el tabaquismo o la hipertensión arterial", apunta el doctor Cristóbal Urbano, médico adjunto de la Sección de Hemodinámica del Servicio de Cardiología del Hospital Carlos Haya de Málaga.

Según el especialista, casi el 60% de las personas con fibrilación auricular padecen hipertensión arterial, con lo que "se presenta una relación directa entre la hipertensión y la fibrilación". En este sentido, en los pacientes que presentan ambas patologías el control de las cifras de presión arterial debe ser estricto, así como el control de la frecuencia cardíaca, ya que de lo contrario puede precipitar un episodio de insuficiencia cardíaca. Otras complicaciones asociadas esta arritmia que actualmente padecen 6, 3 millones de personas en Estados Unidos, Japón, Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y España, son el ictus isquémico provocado por una sección de coágulo que sale de la aurícula, pasa a la circulación y bloquea uno de los vasos sanguíneos que nutren el cerebro de oxigeno y nutrientes. De hecho, en las personas con fibrilación auricular aumenta el riesgo de ictus hasta 7 veces, y éstos suelen ser más graves que los relacionados con otras afecciones.

Por todo, los objetivos terapéuticos en fibrilación son , principalmente, el control del ritmo, el control de la frecuencia y el tratamiento antitrombótico.

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