1.000 millones de marginados sufren enfermedades tropicales desatendidas

  • La gran mayoría vive en zonas de extrema pobreza sin voz ni fuerza política · La OMS creó un departamento específico para situarlas en la agenda de salud

Más de 1.000 millones de personas padecen una o más de las "enfermedades tropicales desatendidas" (ETD), llamadas así por la Organización Mundial de la Salud (OMS) porque persisten exclusivamente en las poblaciones más pobres o marginadas de remotas áreas rurales, insalubres suburbios urbanos o zonas de conflicto. Como apunta Jorge Alvar, director en la OMS del Programa de Leishmaniasis -que considera una patología "desantendida dentro de las desatendidas"-, se trata de "poblaciones vulnerables, sin voz ni fuerza política" para ser tenidas en cuenta en los programas sanitarios nacionales.

Al clausurar el curso de la Real Academia Nacional de Medicina con una conferencia sobre luces y sombras de las 17 enfermedades catalogadas como ETD, Alvar recordó que el 70% de casos corresponde a países de renta baja y media baja, donde se cobran una terrible factura de discapacidad (25%) y muerte (20%) entre las patologías infecciosas. Pero en los últimos siete u ocho años han surgido razones para el optimismo, sobre todo desde que la OMS creó un departamento de ETD y se empeñó en "hacerlas más visibles y situarlas en la agenda de salud".

Alvar cimenta sus esperanzas en la consolidación de "alianzas eficaces" para combatirlas, impulsadas en 2006 cuando la OMS y 25 organizaciones asociadas lanzaron una estrategia integrada contra las cuatro ETD de mayor morbilidad: oncocercosis (37 millones de personas infectadas), filariasis linfática (120 millones), esquistosomiasis (200 millones) y helmintiasis transmitidas por el suelo (1.000 millones ella sola). Otro paso clave ha sido el desarrollo de "tratamientos eficaces, seguros y baratos", que ha abierto el abanico terapéutico (cinco fármacos para la leishmaniasis, tres para la enfermedad del sueño, dos para el mal de Chagas) después de años de sequía: entre 1975 y 1999 apenas el 1% de 1.400 medicamentos registrados servía para enfermedades tropicales.

Y aunque Alvar insiste en que "se necesita invertir mucho más para tener alternativas ante la posible resistencia a los fármacos", subraya como tercera esperanza el "cambio de mentalidad social" que ha permitido sumar fuerzas a gobiernos, sector privado y sector filantrópico. Gracias a ello, con medicamentos suministrados gratis o a precio de coste por los laboratorios, se han puesto en marcha exitosos programas de terapia preventiva. Además de las cuatro ETD de la estrategia integrada, también se pueden tratar por grupos otras como dracunculosis, helmintiasis zoonóticas, dengue, dengue hemorrágico, rabia y pian. En cambio, las hay "no manejables" (leishmaniasis, enfermedad del sueño, Chagas, úlcera de Buruli) que exigen terapia específica.

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