Estilo de vida

En la moderación está el equilibrio

  • Un estudio europeo con participación española advierte del aumento del riesgo de diabetes, que cifra en un 22%, debido al consumo excesivo de bebidas azucaradas.

En ocasiones, una sola unidad no es poco. Es el caso de los refrescos azucarados que, según un estudio recién publicado en la revista Diabetologia, incrementa el riesgo de diabetes un 22% con el consumo de una sola lata. El trabajo es uno de los mayores realizados en su campo, ya que compara el consumo de refrescos entre 12.403 diabéticos tipo 2 y 15.374 individuos que confirmaron el grupo control. "Aunque ya se sabía que había asociación, la mayoría de los estudios que lo confirmaban eran o más pequeños o estadounidenses; este es el primer gran estudio europeo", explica la principal autora del trabajo, Dora Romaguera, investigadora Ramón y Cajal del Imperial College de Londres (Reino Unido) y el CIBER de Obesidad, en España.

Para la autora, la principal conclusión que hay que sacar de este trabajo se refiere precisamente a las cantidades. "Si alguien consideraba que un vaso o una lata al día era poco, estaba equivocado; el consumo ha de ser prácticamente excepcional", apunta.

El estudio es parte del consorcio InterAct, un subgrupo del grupo Investigación Prospectiva Europea sobre Cancer y Nutrición (EPIC), que engloba a más de 350.000 participantes de 10 países europeos. En España, el consorcio está liderado por el Instituto Catalán de Oncología, aunque son varios los organismos públicos que colaboran, incluyendo la Escuela Andaluza de Salud Pública.

En el trabajo recién publicado, los investigadores no solo confirmaron la asociación refrescos - diabetes, ya señalada por otros trabajos estadounidenses, también encontraron algunas sorpresas. Por ejemplo, los datos "absuelven" a otro grupo de bebidas con mala fama: los zumos y néctares no frescos. Sin embargo, analizando la incidencia de diabetes en personas que los consumen y que no, no se ve una mayor presencia de la enfermedad en los primeros. Pero los propios autores advierten sobre su hallazgo. El consumo de zumo se analizó en conjunto, sin distinguir entre zumos naturales y procesados, por lo que sería necesario hacer un nuevo estudio que diferenciara ambos tipos de bebidas. Otro dato que sorprendió, y mucho, a los investigadores fue el que arrojó un primer análisis de los datos: que los refrescos con edulcorantes artificiales también aumentaban el riesgo de diabetes. Sin embargo, cuando ajustaron los datos según el índice de masa corporal (IMC) la asociación "desapareció por completo", según explica Romaguera.

"Esto puede deberse a que las personas que toman refrescos 'light' lo hacen precisamente por tener ya problemas de sobrepeso y, por lo tanto, mayor riesgo de diabetes, pero tampoco podemos saberlo al 100%. De hecho, creo que se tendría que estudiar esta variable en otros estudios en los que se controlara repetitivamente el peso", comenta.

El trabajo desvela, además, el perfil del consumidor de refrescos azucarados. Tienden a ser varones, físicamente activos, con menores niveles de educación y fumadores. Además, como es lógico, presentan una mayor circunferencia de cintura. La dieta habitual tampoco acompaña a mantener a raya los niveles de glucosa; suele ser pobre en frutas y vegetales y rica en carne roja y procesada.

Este perfil es muy distinto al del consumidor de zumos y néctares, que tiende a ser más joven, femenino, con actividad física moderada y exfumadores, así como con un nivel educativo más alto. Sin embargo, como los bebedores de refrescos, los de zumo también optan por una dieta con más carne roja y procesada que frutas y verduras.

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