tabaquismo

Los neumólogos no respaldan el uso de IQOS

  • El dispositivo lanzado por una tabaquera emite menos tóxicos, pero daña el organismo

Un hombre fuma con uno de los dispositivos iQOS en un restaurante en Tokio. Un hombre fuma con uno de los dispositivos iQOS en un restaurante en Tokio.

Un hombre fuma con uno de los dispositivos iQOS en un restaurante en Tokio. / REUTERS / Kim Kyung-Hoon.

Se llama IQOS (iniciales en inglés de "dejo el tabaco habitual"). Es un dispositivo lanzado por una compañía tabaquera, Phillip Morris, para consumir tabaco sin combustión. Es como un cigarrillo electrónico, pero no es se basa en vapor de líquido. Estos días la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) ha enviado un comunicado a todos sus miembros exponiendo su postura, en el que advierte a los profesionales que este dispositivo también contiene sustancias tóxicas, es tan adictivo como el tabaco y, por lo tanto, nocivo para quienes lo consumen, según recientes estudios independientes.

La sociedad científica que agrupa a los neumólogos explica que "IQOS es un producto que está basado en el calentamiento del tabaco, en lugar de en la combustión del mismo, como ocurre con el cigarrillo normal. Esta característica hace que el humo que se libera como consecuencia del consumo de IQOS contenga un menor número de sustancias tóxicas que el que se libera de los cigarrillos normales". Separ ha recogido en el comunicado "los resultados de los pocos estudios independientes que se han realizado hasta el momento actual", teniendo en cuenta que "este es un dispositivo de muy reciente".

Según estos trabajos de investigación, la cantidad de nicotina que se obtiene con el consumo de IQOS es muy similar a la que se obtiene con el consumo de los cigarrillos normales. Por tanto, la utilización de IQOS es tan adictiva como lo es el consumo de cigarrillos normales, según dos estudios publicados en Journal of Occupational and Environmental Health y JAMA Internal Medicine.

La cantidad de nitrosaminas específicas del tabaco que es detectada en el humo liberado por el IQOS es menor que la encontrada en el humo liberado por los cigarrillos normales. De igual modo, la cantidad de componentes orgánicos volátiles presentes en el humo de IQOS es menor, y también la cantidad de hicrocarburos aromáticos policíclicos.

No obstante, estas cantidades, aunque menores, son suficientes para causar toxicidad en el organismo de aquellos que lo consumen. Además, uno de estos hidrocarburos aromáticos policíclicos, el acenafteno, se encontró en el humo del IQOS en una concentración sensiblemente superior (más del doble) a la encontrada en los cigarrillos normales. Separ también subaraya que los profesionales sanitarios no deben colaborar con la industria tabaquera en sus actividades de promoción y venta de sus productos mediante acciones formativas e informativas.

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