"El perfil del afectado está cambiando enormemente"

-¿Cuál es el perfil del afectado por un trastorno de la conducta alimentaria?

-Está cambiando muchísimo porque ya no es tan frecuente el modelo de la chica jóven. Cada vez más aparece en mujeres mayores y de forma crónica. Por otro lado, en éstas el trastorno alimentario se asocia además a conductas de ingesta de alcohol y drogas en un 30%, y también a conductas borde lines. Es decir, se trata de una persona al borde siempre de los síntomas, con vidas desbordabas, que tienen incluso un peso normal.

-Abristeis la Unidad de Trastornos de Conductas Alimentarias en abril de este año, ¿cuáles son los beneficios de la creación de estas en los hospitales?

-Los beneficios son enormes porque hay una demanda de atender una patología muy compleja de una forma específica y multidisciplinar. En este sentido, somos una unidad pionera pues atendemos tanto al afectado como a la familia. Ofrecemos grupos de psicoterapia para el paciente y para la familia, grupos de motivación, de relajación, entre otros. Con lo cual no es un abordaje de la patología simplemente farmacológico.

-¿Desde que abrió la unidad cuántos afectados han atendido?

-Desde abril hemos visto 90 casos nuevos, y hemos realizado 1500 consultas contando con las distintas intervenciones grupales, familiares, etc. El 95% son mujeres y el 5% son hombres. Este último dato es novedoso porque significa que está aumentado el número de hombres afectados. La mayoría padecen bulimia y vienen del mundo de la vigorexia.

- Y en los hospitales donde no hay unidades específicas, ¿qué piensa sobre la idoneidad del ingreso de este tipo de pacientes en la unidad clásica de psiquiatría donde hay enfermos muy diferentes a ellos?

-Esto suscita un gran debate. Yo personalmente pienso que el ingreso de una persona con un trastorno de la conducta alimentaria es necesario en los momentos de crisis porque lo atienden a nivel orgánico y lo estabilizan. Además, aunque sea desagradable el estar en contacto con pacientes con enfermedades psiquiátricas distintas les abre su campo de visión. Lo que sí hay que estar alerta en estas unidades es que las personas con anorexia, por ejemplo, no se estimulen entre ellas y fomenten sus métodos purgativos.

-¿Qué cree debería hacer la sociedad para erradicar estas patologías?

-En los últimos años es reconocible la labor gubernamental por reunir a pacientes y expertos. Así como el cambio de muchos publicistas, estilistas y medios de comunicación que empiezan a ser conscientes de lo importante que es la influencia sociocultural en la generación de los trastornos de conductas alimentarias. Sin embargo, sigue habiendo personas como el diseñador Karl Lagerfeld que en la edición del mes de abril de 2005 de la revista Elle en el Reino Unido expuso "cuando la ansiedad o fustración que le produce la dieta hipocalórica haga su aparición, puede llavarse la comida a la boca y escúpala directamente, le ayudará a sentir el placer de la comida, pero limita su ingesta calórica". Estas declaraciones son tremendas, terribles.

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