Las técnicas en laparoscopia se consagran en la cirugía urológica

  • Unos 350 urólogos de toda España reciclan sus habilidades quirúrgicas en el II Curso de Formación Continuada de la Asociación Española de Urología

Reducir el tiempo de estancia en el hospital, disminuir el dolor postoperatorio o limitar el impacto estético para el paciente operado de cáncer de próstata. Estos son algunas de las ventajas de las nuevas técnicas de cirugía urológica como la laparoscopia mínimamente invasivas o el uso pionero de robots. La urología es una de las especialidades que con más celeridad está incorporando las últimas novedades quirúrgicas. Así se ha puesto de manifiesto en el Curso de Formación Continuada que, por segundo año consecutivo, ha celebrado la Asociación Española de Urología (AEU) en Madrid.

La progresiva utilización por parte de los especialistas de estas innovadoras técnicas ha permitido, por ejemplo, que en la actualidad se haya reducido de 8 a 3 los días de estancia media en el hospital de los pacientes intervenidos de cáncer renal mediante laparoscopia frente a los intervenidos con cirugía convencional.

Se estima que el 80% de los hospitales españoles están ya sustituyendo la cirugía clásica por la laparoscópica en el tratamiento de muchas de las enfermedades urológicas. En los últimos años, se han incorporado además nuevas técnicas como la robótica o el sistema viking que "ofrecen ventajas similares para el enfermo e incorporan un sistema de visión tridimensional", explica el doctor Jesús Castiñeiras, presidente de la AEU. En el caso concreto de la robótica, sus aplicaciones son tan amplias que prácticamente abarcan todas las indicaciones de la laparoscopia convencional. De hecho, ya no sólo se utiliza para extirpar la próstata, sino también para cirugías plásticas, para corregir las obstrucciones de la pelvis renal con el uréter y para extirpaciones de vejiga o de parte del riñón. Además, los expertos destacan que su empleo permite al urólogo trabajar con mayor precisión, ya que el robot dispone de cuatro brazos que se mueven con unos grados de libertad superiores a los de la muñeca del cirujano y a los elementos rígidos que utiliza la laparoscopia "Así, pese a trabajar en una consola alejado del paciente, el cirujano tiene la sensación de estar dentro del cuerpo humano, lo que se traduce en una mayor definición, ausencia de temblor o fatiga y un trauma menor para el paciente", concluye este experto. La continua innovación exige una actualización constante por parte del profesional médico. Con este fin, la AEU ha celebrado su Curso de Formación Continuada, el cual, a lo largo de cuatro días, ha facilitado a más de 350 urólogos la posibilidad de mejorar su formación asistiendo a intervenciones realizadas en distintos hospitales españoles vía satélite y de forma simultánea. "Con este tipo de iniciativas queremos ofrecer a los especialistas la posibilidad de reciclar sus conocimientos y habilidades", concluye el doctor Castiñeiras.

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