Pacientes

El uso irracional de los medicamentos

  • Un tercio de las personas a las que se les prescribe un tratamiento no utilizan la medicación correctamente. El mal uso de los fármacos es responsable del 8% del gasto sanitario.

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Se estima que, generalmente, un tercio de los pacientes no utiliza la medicación tal y como le fue prescrita, otro tercio lo hace sólo a veces y tan solo el tercio restante cumple adecuadamente los tratamientos. Esto, sobre todo, repercute en que la medicación no consigue lograr los objetivos terapéuticos para los que fue prescrita. Además, el mal uso de los fármacos provoca aproximadamente un 8 % del gasto sanitario en el mundo. De ese porcentaje, el 57 % se corresponde con problemas de no adherencia. Estos datos forman parte de las razones que han motivado un informe sobre la implicación de los profesionales sanitarios, Administración y compañías farmacéuticas en la mejora de la adherencia terapéutica, donde se pone de manifiesto la necesidad de avanzar en el uso racional de los medicamentos.

El documento, ralizado por la Fundación Salud 2000 tiene como objetivo sensibilizar a los profesionales sanitarios y a los ciudadanos de la importancia de una buena adherencia terapéutica, difundir información para que se investigue en este campo y establecer estrategias que mejoren el cumplimiento terapéutico.

Se estima que un tercio de los enfermos no utiliza la medicación como se les prescribió, otro sólo lo hace a veces y el restante es el que la toma de forma adecuada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la adherencia al tratamiento a largo plazo se sitúa en torno al 50% en los países desarrollados.

Existen diferentes variables relacionadas con el incumplimiento farmacoterapéutico, entre las que destacan las relativas a las características personales del paciente (disposición a colaborar), a la terapia que utiliza, a la propia enfermedad, al entorno familiar y social, al profesional sanitario que lo atiende, a la estructura del sistema sanitario, a la política farmacéutica (sustituciones continuas de fármacos, falta de isoapariencia entre fármacos con el mismo principio activo, falta de biosimilitud de losrincipios activos), etcétera.

Según el informe , la Administración sanitaria tiene que tomar conciencia de la importancia de medir la adherencia a los tratamientos y favorecer el cumplimiento terapéutico. Una de las claves para que funcione el seguimiento del control de la adherencia es la coordinación y colaboración entre los distintos profesionales sanitarios: médicos, farmacéuticos y enfermeros.

En esta mejora, los mecanismos complementarios a ciertos fármacos, como pueden ser los kits de biomarcadores, los sistemas electrónicos de administración y medición objetivo del cumplimento, los call center de apoyo para el recordatorio automatizado de las tomas, tienen un papel destacado. Así, en la mejora de la adherencia terapéutica deben estar implicados desde los profesionales sanitarios hasta las compañías farmacéuticas. Estas últimas pueden contribuir a reducir los problemas de adherencia facilitando, junto con sus fármacos, sistemas de apoyo y medición del cumplimiento, que deben ser valorados por las comisiones de farmacia de los hospitales y por la Administración pública cuando se planifique el arsenal farmacológico.

El análisis también subraya la necesaria implicación de los farmacéuticos, y subraya su falta de integración efectiva en el Sistema Nacional de Salud. "Sin duda, tendría que intentar vencerse esta dificultad de integración, ya que la potencialidad de este profesional es muy significativa para paliar los problemas de falta de adherencia a los tratamientos, a través sobre todo de la labor de seguimiento farmacoterapéutico, que les atribuye la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios".

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